Las cargas policiales frente al Congreso cerraron el miércoles la concentración ‘Ceuta nos une’ con cuatro detenidos —dos de ellos menores— y cuatro policías nacionales heridos. La Delegación del Gobierno en Madrid atribuye las detenciones a desórdenes y atentado contra la autoridad, tras el lanzamiento de objetos y el uso de material antidisturbios. La protesta pedía soluciones inmediatas a la crisis migratoria abierta a finales de julio; el Ejecutivo responde con gases, pelotas de goma y un relato que criminaliza a quien exige fronteras.
De una convocatoria ceutí a las cargas policiales frente al Congreso
La cita, convocada por la iniciativa ciudadana ‘Por Ceuta’ y por ceutíes residentes en Madrid bajo el lema ‘Ceuta nos une’, coincidió con el Día de la Ciudad Autónoma. Cientos de asistentes se plantaron ante la Cámara Baja para reclamar responsabilidades al Gobierno por la entrada masiva de inmigrantes.
El acto arrancó sin incidentes, pero hacia las 21.20 horas subió la tensión, con cánticos contra los agentes y, después, el lanzamiento de objetos.
La Policía Nacional dispersó entonces a quienes permanecían en la puerta con gases lacrimógenos y pelotas de goma. El balance provisional de la Delegación del Gobierno es inequívoco: cuatro detenidos (dos adultos y dos menores) y cuatro agentes heridos —tres leves y uno pendiente de valoración—. El Mundo y EFE recogen el mismo saldo y señalan que, tras la actuación, los grupos se disolvieron por las calles adyacentes.
Cuatro detenidos, dos menores, y cuatro policías heridos
Las detenciones se produjeron por desórdenes públicos y atentado contra la autoridad, no por “pensar distinto”. Lo afirma la propia Delegación. Conviene precisarlo: los dos menores figuran entre los detenidos, no entre los heridos, pese al titular confuso de algunos medios. Tres agentes resultaron con lesiones leves; el cuarto sigue en valoración.
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El PSOE y sus socios de izquierda convierten cada protesta por la soberanía territorial en sospecha de “odio”. El PP, cuando gobierna o pacta, suele elegir la misma prudencia verbal que no detiene pateras. El resultado es idéntico: agentes heridos en Madrid mientras Ceuta sigue desbordada.
El delegado condena la violencia y apunta a quien “azuzan”
Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid, condenó los “actos violentos”, deseó “pronta recuperación” a los policías heridos y agradeció a los servicios de seguridad. Añadió: “Todo el respeto a quienes legitima y pacíficamente protestan por la causa que consideren” y “la violencia nunca es el camino y quienes a diario la azuzan son también responsables”.
La frase es reveladora. El delegado no señala a Marruecos, ni al colapso de julio, ni a la falta de expulsiones. Señala a “quienes azuzan”. Es el esquema habitual del sanchismo y de la izquierda: la frontera es un tabú; el español que alza la voz es el problema. Mientras tanto, España vota en contra de los centros de retorno que el resto de Europa empieza a aceptar.

Pedro Sánchez comparece en el Congreso a las 09:00 por la crisis de Ceuta: hablará de la gestión del 30 de julio, informe policial y medidas para la frontera.
Las cargas policiales frente al Congreso no ocultan el fracaso de Interior. Cuatro agentes heridos y cuatro detenidos —dos menores— no son la solución a miles de entradas. Son el síntoma de un Gobierno que disuelve la protesta y no la causa. Quien quiera debate de ideas debe empezar por ahí: o se defiende Ceuta o se reprime a quien la nombra.









