Christa Pike, de 50 años, ha recuperado la conciencia después de la ejecución fallida del 30 de septiembre en Tennessee. La reclusa, condenada a muerte en 1996, sobrevivió a dos ciclos de pentobarbital. Al despertar el martes pronunció dos preguntas: «¿Dónde estoy?» y «¿Quiénes son ustedes?».
Las primeras palabras tras la ejecución fallida
Randy Spivey, su abogado, las reveló el miércoles ante la prensa, frente al tribunal del condado de Davidson, tras una audiencia. No estaba presente cuando abrió los ojos. «Para sorpresa de todos —incluyéndome a mí, a su equipo legal y al equipo médico—, Christa despertó y comenzó a hablar». Antes, preguntó por la familia de Colleen Slemmer, la compañera de estudios por cuya muerte fue condenada.
Varios medios sostienen que llegó al hospital con muerte cerebral y que estaba previsto retirarle el soporte vital al día siguiente. Se le ha quitado el respirador. Llevaba varios días inconsciente.
Coágulo, neumonía y las manos «como un guante»
Spivey advirtió de que «le espera un largo camino hacia la recuperación». Pike tiene un coágulo en un brazo, ha desarrollado neumonía y no puede tragar ni ingerir alimentos. Aún no está claro si recuperará el uso de los brazos. Permanece esposada y encadenada a la cama pese a las lesiones. El letrado describió una hinchazón «extraordinaria» en las manos: «parecían un guante quirúrgico inflado».
El Estado suspende el calendario y no aclara el paso siguiente
Iba a ser la primera mujer ejecutada en Tennessee en más de 200 años por la tortura y el asesinato de Slemmer, en el Knoxville Job Corps Center, en un ataque de celos. Los medios la presentan como la primera reclusa de Estados Unidos en sobrevivir a una inyección letal. El gobernador Bill Lee ha suspendido las ejecuciones del resto de 2026 y ha ordenado una revisión independiente. El fiscal general adjunto, Will Ayers, se negó el miércoles a decir si el Estado pedirá una nueva orden.
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La defensa ha presentado una moción de urgencia para que el Departamento Correccional conserve todas las pruebas. Spivey afirmó que Pike «merece respuestas sobre lo que le hicieron, y los habitantes de Tennessee también merecen esas respuestas». Desde 1977, Tennessee ha ejecutado a 17 condenados. Otros 42 siguen en el corredor de la muerte. La sentencia de 1996 queda, de momento, en el aire.
















