Santiago Pedraz Gómez (Salamanca, 11 de junio de 1958) es uno de los magistrados más visibles de la Audiencia Nacional. Ha instruido causas de alto voltaje político, económico y de jurisdicción universal, con una reputación de juez independiente y progresista. Al mismo tiempo, su vida personal ha alimentado la crónica social por relaciones que terminaron antes del altar o con rupturas muy sonadas y polémicas.
Hijo de un periodista de EFE y con siete hermanos
Es el mayor de siete hijos de Santiago Pedraz Estévez, periodista que fue subdirector de la Agencia EFE. Parte de su infancia la pasó en Costa Rica, donde su padre fue director del Diario de Costa Rica y corresponsal. Esa etapa aparece en los perfiles como formativa, con recuerdos de bicicleta y apertura a otras culturas. El padre es descrito en las piezas periodísticas como figura relevante de la prensa española de su época. Pedraz no siguió la profesión paterna; opositó a juez y entró con unos 25-26 años.
Un juez valiente con más de cuatro décadas en la judicatura
Ingresó en la carrera judicial en 1983. Su primer destino fue Villacarrillo (Jaén), plaza que antes había ocupado Baltasar Garzón. Pasó por Almería, Cabra (Córdoba) y San Sebastián, donde fue decano de los juzgados. En 1992 llegó a Madrid como letrado jefe del área de formación del Consejo General del Poder Judicial. Después ocupó plazas de lo Penal, Instrucción y Primera Instancia, y una sección de lo Penal de la Audiencia Provincial de Madrid. Entre 2003 y 2005 fue magistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional.
El 5 de mayo de 2005 asumió el Juzgado Central de Instrucción número 1. Desde noviembre de 2020 es titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 (el que ocupó Garzón). Fue decano de los veinte juzgados de la Audiencia Nacional de 2008 a marzo de 2021.
Entre los casos más destacados: la muerte del cámara José Couso en Bagdad (viajó a Irak, dictó órdenes de busca y captura que luego quedaron afectadas por reformas de la jurisdicción universal); investigaciones sobre el genocidio en Guatemala (viajó a interrogar a Ríos Montt y otros); actuaciones por la represión en el Tíbet; Afinsa y Fórum Filatélico; Gowex; piezas de la Gürtel y los papeles de Bárcenas; el clan Pujol; el caso Morodo; investigaciones sobre la RFEF; el archivo de la causa por la manifestación “Rodea el Congreso” (2012), invocando libertad de expresión; y, más recientemente, el caso Leire Díez y las presuntas cloacas del PSOE, con registros y volcados autorizados por él.
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También ha firmado resoluciones que le han dado imagen de juez valiente e independiente, como no procesar a De Juana Chaos por artículos de opinión (luego matizada) o archivar causas cuando no veía delito. Tiene condecoraciones como la Cruz de Honor de la Orden de San Raimundo de Peñafort y cruces del Mérito de la Guardia Civil y Policial. Su afición a la pintura (técnicas mixtas) y las donaciones benéficas aparecen en perfiles, pero el núcleo de su trayectoria es la instrucción en la Audiencia Nacional.
Pedraz en la intimidad: dos bodas, varias rupturas y un “plantón” vía WhatsApp antes del altar
Su vida sentimental ha sido pública en varios momentos. El primer matrimonio fue con Marisa Martín, que fruto de la relación, nacieron Santiago y Alejandro. Tras la separación, mantuvo una relación de unos 20 años con la periodista Paula Arenas Martín-Abril, de la que nació Nicolás; la separación fue complicada y ella abandonó el domicilio familiar con el hijo.
Después hubo un breve idilio, a partir de septiembre de 2018, con una abogada identificada en la prensa como S.C. Pedraz llegó a pedir permiso a los padres de ella para formalizar, pero la relación habría terminado por correo electrónico.

En verano de 2021 comenzó la relación con Esther Doña, viuda de Carlos Falcó, marqués de Griñón. Se conocían porque Pedraz formaba parte del círculo de amistades del matrimonio. Pasaron juntos las Navidades de 2021 en Málaga, con la familia de ella; Pedraz insistió en acompañarla (“yo contigo”) y hubo una fuerte conexión con la madre de Esther. A finales de agosto de 2022, ¡Hola! publicó el anuncio de su boda (pedida en Menorca). Días después, el propio Pedraz confirmó que había roto el 12 de agosto mediante un mensaje de WhatsApp (“Nuestra relación es imposible… cuídate y besos”). Según su versión: “Hay líneas rojas que no se pueden pasar y ella las pasó. Por eso me planté y rompí”. Esther Doña declaró que la ruptura le dolió más que la muerte de Carlos Falcó y de su padre.

A finales de 2022 / comienzos de 2023 comenzó la relación con la abogada Elena Hormigos (asesora jurídica en Banco Caminos, procedente de un divorcio). Se conocieron a través de amigos comunes. Cuatro meses después se supo que esperaban un hijo. Jacobo nació en noviembre de 2023. Se casaron en febrero de 2024 en una boda íntima en una notaría de Madrid. Llevan un tatuaje de infinito a juego.
Esther Doña, en abril de 2023, calificó de “bastante irresponsable” que se hubieran quedado embarazados tras solo cuatro meses de relación: “Con cuatro meses de relación está embarazada de tres… Me parece bastante irresponsable”. Añadió que daba gracias a Dios de no haber sido madre con él y que nunca se planteó tener un hijo con Pedraz porque “un niño requiere mucho tiempo y a él le encanta viajar”.

En el estrado, Pedraz es un instructor meticuloso que ha llevado causas complejas y no ha rehuido decisiones polémicas. Ha demostrado una constancia poco habitual en un cargo de máxima exposición. Su carrera queda como la de un magistrado que no ha rehuido las causas de alto voltaje político, económico o internacional, y que, con luces y sombras, ha dejado una huella visible en algunos de los procedimientos más relevantes de la justicia española de las últimas dos décadas.















