España y Marruecos acuerdan la entrega de quien haya entrado ilegalmente en Ceuta
España y Marruecos han acordado reforzar la coordinación para hacer frente a la crisis migratoria en Ceuta tras la llegada de entre 1.500 y 2.000 personas en los últimos diez días. Ambos países se han comprometido a agilizar la entrega de quienes hayan entrado ilegalmente en territorio español. El acuerdo contempla revisar e implementar nuevas medidas para acelerar los procedimientos de devolución. La decisión llega en plena presión migratoria sobre la ciudad autónoma y tras varios días de contactos entre ambos gobiernos.
La invasión migratoria en Ceuta ha alcanzado este jueves un nuevo punto crítico. Cientos de jóvenes de origen marroquí han cruzado a nado hasta el espigón del Tarajal y, tras pisar territorio español, se han lanzado a la carrera por las inmediaciones, en escenas que recuerdan de forma inquietante episodios anteriores de presión masiva. Las imágenes muestran a grupos numerosos, muchos de ellos sin camiseta y todavía mojados, avanzando sin apenas resistencia aparente una vez en tierra.
Según el testimonio visual difundido en redes y las informaciones locales, la Guardia Civil ha logrado interceptar a más de seiscientos, pero se estima que varios cientos más han conseguido entrar sin ser controlados de inmediato. La dispersión de los intentos —no solo por el Tarajal, sino también por otros puntos del litoral— ha dificultado la contención, lo que complica aún más la gestión de los recursos de acogida ya saturados.
La frontera sur fuera de control
El espigón del Tarajal se ha convertido de nuevo en el punto débil de Ceuta. Desde las playas de Castillejos, grupos se echan al agua con neoprenos, flotadores o simplemente con lo puesto y rodean la estructura marítima. La colaboración de las fuerzas marroquíes resulta insuficiente o selectiva: aunque interceptan a algunos, el goteo no cesa. Agentes españoles reconocen que la situación supera la capacidad operativa habitual.
Esta realidad se suma a las más de 1.500 llegadas registradas en los últimos días y a la presencia de alrededor de 700 menores bajo tutela local, cifras que multiplican la capacidad ordinaria de los centros. El CETI está desbordado y cientos de adultos esperan fuera. Como ha ocurrido en otras ocasiones, la falta de una respuesta contundente desde Madrid genera un claro efecto llamada. Mientras el Gobierno central mantiene su discurso de “gestión ordenada”, la frontera sur se convierte en un coladero permanente. Políticas de izquierdas que priorizan la narrativa sobre la seguridad real solo agravan el problema, y la actitud del Partido Popular en la ciudad autónoma no ha logrado frenar el deterioro.
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El coste humano y el agotamiento de los efectivos
Las autoridades locales han calificado la situación de “crisis migratoria” y “emergencia nacional”. En lo que va de año se han recuperado ya una treintena de cuerpos en las costas ceutíes, la mayoría de personas que intentaron la misma travesía. Cada llegada irregular no solo satura recursos, sino que pone en riesgo vidas.
La Guardia Civil trabaja al límite. Las entradas dispersas obligan a despliegues continuos y a recoger a quienes alcanzan la orilla en distintos puntos. “Esto es peor que en 2021 porque no está concentrado”, señalan fuentes cercanas a los operativos. El resultado es un territorio donde cientos de personas circulan sin identificación inmediata mientras los centros de acogida colapsan. Esta dinámica no es casual: refleja años de debilidad diplomática y de renuncia a una política de devoluciones efectivas.
Mira el vídeo de la indignante entrada sin control
La imagen desde Marruecos con el volumen de marroquís que van entrando en Ceuta es escalofriante

La Guardia Civil parece que se ha convertido en el taxi de la inmigración ilegal
La crisis migratoria en Ceuta alcanza su expresión más gráfica en las imágenes de la patrullera de la Guardia Civil repleta de inmigrantes marroquíes. El vídeo muestra a la embarcación oficial sobrecargada, con decenas de personas a bordo cerca de la costa, mientras otros intentan subir o ya se dirigen a tierra. Esta escena, difundida ampliamente, evidencia cómo las fuerzas de seguridad terminan actuando como servicio de transporte ante la imposibilidad de aplicar devoluciones efectivas.
No se trata de una decisión de los agentes, sino del resultado de unas normas y una dirección política que les atan de manos. Mientras se priorizan pactos internacionales incumplidos y se limitan las herramientas de rechazo, Rabat gestiona el flujo a su conveniencia y España asume el coste. El presidente de la Ciudad Autónoma reclama el mando único y la declaración de emergencia. Sin una defensa real de la soberanía territorial, las imágenes del Tarajal —incluida la de la patrullera convertida en taxi— se repetirán. El precio lo pagan los ceutíes, los agentes y la cohesión del país. Es momento de confrontar las políticas que han convertido la frontera sur en un coladero estructural.
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España y Marruecos acuerdan la entrega de quien haya entrado ilegalmente en Ceuta
España y Marruecos han acordado reforzar la coordinación para hacer frente a la crisis migratoria en Ceuta tras la llegada de entre 1.500 y 2.000 personas en los últimos diez días. Ambos países se han comprometido a agilizar la entrega de quienes hayan entrado ilegalmente en territorio español. El acuerdo contempla revisar e implementar nuevas medidas para acelerar los procedimientos de devolución. La decisión llega en plena presión migratoria sobre la ciudad autónoma y tras varios días de contactos entre ambos gobiernos.
Medios de Ceuta aseguran haber observado a militares marroquíes instando o permitiendo que menores crucen hacia la ciudad autónoma. Estas informaciones cuestionan la colaboración de Marruecos en el control fronterizo, pese a que Rabat insiste en que es "ejemplar". La polémica se produce en plena crisis migratoria que mantiene una fuerte presión sobre Ceuta.
El portavoz de Podemos, Pablo Fernández, ha reclamado al Gobierno que declare la emergencia nacional ante la crisis migratoria que vive Ceuta y ha advertido de que no comprende la negativa del Ejecutivo a activar este mecanismo. Además, ha exigido la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, si no ofrece una respuesta eficaz a la situación.
Fuentes del ámbito de la Defensa y la Seguridad mantienen al Ejército de Tierra y a unidades de la Legión en situación de disponibilidad ante el fuerte incremento de la presión migratoria sobre Ceuta. No obstante, hasta el momento no se ha anunciado un despliegue extraordinario de militares en apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, mientras el Gobierno insiste en reforzar la respuesta con efectivos policiales y de la Guardia Civil. Las informaciones que apuntan a un posible apoyo militar llegan en una jornada marcada por la intensificación de las llegadas irregulares a la ciudad autónoma, una situación que ha llevado al presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, a reclamar un mando único y medidas extraordinarias para afrontar la presión migratoria.
Santiago Abascal ha responsabilizado al Gobierno de la crisis migratoria que vive Ceuta y ha calificado la situación de "invasión". En un mensaje difundido en redes sociales, el líder de Vox afirmó que quienes están llegando a la ciudad autónoma son "hombres en edad militar llamados por el Gobierno corrupto de Sánchez para que asalten nuestras fronteras"
El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) ha reclamado la intervención urgente del Gobierno ante el deterioro de la asistencia sanitaria provocado por la presión migratoria, al considerar que la ciudad atraviesa una situación de "emergencia sanitaria". Los facultativos denuncian que la llegada de cerca de 2.000 migrantes en apenas una semana y media ha desbordado un sistema que ya arrastraba importantes carencias estructurales.
El fin de las denominadas devoluciones en caliente a los inmigrantes que acceden a nado a Ceuta ha generado una creciente preocupación entre los agentes de la Guardia Civil, que advierten de un posible colapso del sistema de control fronterizo. La inquietud surge tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que establece que el rechazo en frontera no puede aplicarse a las personas interceptadas en el mar cuando intentan acceder a Ceuta o Melilla.
El Gobierno ha rechazado la petición de declarar la emergencia nacional por la crisis migratoria que atraviesa Ceuta al considerar que la legislación vigente no permite aplicar esa figura a los flujos migratorios. El Ejecutivo sostiene que la declaración de emergencia nacional está reservada para supuestos como catástrofes naturales, accidentes tecnológicos o situaciones de protección civil previstas por la ley. Marlaska viajará este viernes a la ciudad autónoma para analizar sobre el terreno la situación.
Las autoridades marroquíes han rechazado las acusaciones de falta de colaboración en la crisis migratoria de Ceuta y sostienen que las entradas masivas registradas en los últimos días están siendo organizadas por redes de tráfico de personas. Según fuentes diplomáticas de Rabat, Marruecos "no favorece ni fomenta la inmigración irregular" y mantiene una cooperación "ejemplar" con España en materia de control fronterizo. Desde Marruecos aseguran que las fuerzas de seguridad marroquíes continúan desplegadas para frenar los intentos de cruce y atribuyen el aumento de las llegadas a la actuación de bandas criminales que aprovechan la vulnerabilidad de los migrantes. Asimismo, defienden que la coordinación con las autoridades españolas sigue siendo constante y eficaz.
Sindicatos de la Policía Nacional han denunciado este jueves que, a su juicio, Marruecos no está haciendo "absolutamente nada" para impedir las entradas irregulares a Ceuta en plena crisis migratoria que vive la ciudad autónoma. Las organizaciones policiales sostienen que la presión sobre la frontera ha desbordado los recursos disponibles y reclaman un refuerzo urgente de medios humanos y materiales.








