Amplia convocatoria ciudadana en la plaza principal y calle aledañas
Este domingo, miles de personas se reunieron en la plaza de la Constitución de Ceuta. La convocatoria partió de las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú, junto a la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. Según los organizadores, acudieron más de 10.000 asistentes; la Policía Nacional calculó algo más de 5.000.
La concentración se desarrolló sin incidentes durante algo más de una hora y se planteó como un acto de unidad por encima de diferencias de credo, cultura o ideología. Participaron vecinos de distintos barrios y edades. El presidente de la Ciudad, Juan Vivas, estuvo presente junto a miembros de la Asamblea y representantes políticos, aunque la respuesta institucional quedó en segundo plano. No asistió el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez Triano, a quien los concentrados reclamaron su dimisión a gritos.
Lectura del manifiesto y consignas en la plaza
El texto afirmó que “Ceuta es España” y describió la situación como “extraordinariamente crítica”, aludiendo a una “violación de la integridad territorial” tras la entrada masiva de migrantes el 30 de julio. Reclamó al Gobierno de España, a las instituciones europeas y a las administraciones una respuesta inmediata, decidida y proporcionada. Los asistentes corearon “Basta ya”, “Sánchez dimisión” (con algunos insultos), “Ceuta española”, “ilegales expulsión” y “Ceuta no se rinde”, mientras ondeaban banderas de España y de la ciudad.
La realidad de Ceuta
Lo cierto es que los agentes consultados reafirman que en Ceuta siguen más de 7.000 personas de las que entraron ilegalmente en Ceuta, contradiciendo los datos del gobierno que estima unas 1.000 personas.
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Testimonios nos hacen saber que un hombre solo está en peligro por las calles de la ciudad, pues muchos actúan en manada para robos. Ni que decir tiene que las mujeres están inseguras, que el miedo reina entre los ceutíes y más sabiendo de las violaciones a niñas entre sus compatriotas de llegada. El temor y el riesgo campa en Ceuta donde ya hay asentamientos ilegales en las playas. Los comercios condenados al riesgo de robo o a no abrir en plena temporada alta, abocados a la ruina mientras el presidente del Gobierno disfruta de sus vacaciones.








