Un marroquí atacó a los sanitarios en Mallorca en un episodio que deja en evidencia la desprotección de la sanidad pública. El individuo se presentó sin camiseta, con una actitud muy violenta, agredió al personal y destrozó un PAC según publica en exclusiva Okdiario.
La agresión en el PAC
El paciente marroquí se mostró sin camiseta y en actitud violenta pasando al ataque. Golpeó dos veces la puerta y rompió el cristal. El destrozo no es accidental: es el resultado de una conducta agresiva. Un profesional no está para contener a un hombre fuera de control.
En 2021, la Guardia Civil de Inca detuvo a un súbdito marroquí de 24 años «que estaba muy violento» tras exigir que lo atendieran «ya» y atacó a una sanitaria que pedía ayuda.

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Los sanitarios, primera línea de una inseguridad que se niega
Cada vez que ocurre una situación así, el relato oficial habla de un usuario alterado. Los profesionales de la atención continuada trabajan con menos personal y sin medios de seguridad. Si quien llega resuelve su frustración a patadas, el daño recae sobre ellos. No se trata de negar la asistencia. Se trata de exigir que no se preste bajo amenaza. La rotura del cristal es el símbolo más gráfico.
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La política que deja el cristal roto y al profesional desarmado
El problema no es un PAC concreto. Es la negativa del PSOE y del PP a vincular frontera, orden y protección de los servicios esenciales. Mientras se elude la expulsión de quienes agreden, los sanitarios de Mallorca pagarán también el precio. La violencia no se combate con eufemismos. Se combate identificando y apartando a quien convierte un centro de salud en un campo de batalla. Un país que no impide que un hombre sin camiseta destroce la puerta de un PAC ha renunciado a lo básico. El cristal se puede reponer. La seguridad, no.








