Por Enrique J Ortiz
11 de agosto de 2026 - Segunda parte
*Si te has perdido la primera parte, puedes leerla aquí:

Lo que la historia ha bautizado como la «guerra de Marruecos» a principios del siglo XX es, en realidad, un relato de ...
¿Y el Rif?

Hacia finales de la década de 1910, el mosaico de tribus bereberes, tradicionalmente enfrentadas, encontró un nexo de unión en un poderoso sentimiento nacionalista. El artífice de esta cohesión fue Abd el-Krim, un antiguo funcionario de la administración colonial española, formado en la Universidad de Salamanca, que conocía perfectamente las debilidades de su adversario. Mientras tanto, la política española en el protectorado se tambaleaba sobre una base de sumisión comprada, un procedimiento que el tiempo demostraría ser trágicamente poco fiable.
El verano de 1921 marcó el inicio del colapso. El comandante militar de la zona, el General Silvestre, operaba bajo una ilusión de control alimentada por informaciones falsas. Creyendo que la voluntad de las cabilas estaba asegurada, ordenó un despliegue general desde Melilla hacia el oeste, extendiendo sus líneas de manera imprudente. El resultado fue una red de pequeños puntos fortificados, dispersos y mal abastecidos, que respondían más a una lógica de control policial que a una estrategia militar sólida.
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La realidad estalló con una violencia inusitada cuando las cabilas, supuestamente sumisas, mostraron su verdadero rostro y lanzaron un ataque coordinado contra las posiciones españolas. Silvestre se encontró de pronto ante una insurrección general que se propagó incluso entre los soldados marroquíes que servían en las filas españolas, dejando al ejército colonial en una situación de vulnerabilidad extrema.
El 22 de julio de 1921 se produjo la fatídica retirada de Annual. Lo que debió ser un repliegue táctico se convirtió en una huida caótica y desordenada. Los soldados españoles, desmoralizados y superados en número, se convirtieron en blancos fáciles para las balas de los rifeños, que acechaban desde las alturas. En medio del horror, surgieron gestas de sacrificio heroico, como la del Regimiento Alcántara de Caballería, que se inmoló para proteger la retirada de sus compañeros, logrando salvar a algunos a costa de su propia aniquilación.
Los supervivientes de este infierno buscaron refugio en el campamento de Monte Arruit. Sin embargo, la esperanza de salvación fue un espejismo. Los insurgentes rifeños cercaron el sitio, dejando a la tropa fugitiva en una situación desesperada y desasistida. Tras días de asedio y sin posibilidades de auxilio, el 9 de agosto de 1921, se recibió la autorización para la rendición. Se pactaron términos con el enemigo: los españoles entregarían sus armas a cambio de que se respetaran sus vidas.

Sin embargo, los rifeños no tuvieron intención de honrar su palabra. Una vez que los soldados españoles estuvieron indefensos y cautivos, los atacantes entraron a degüello, rompiendo el pacto de forma sanguinaria. Aquella jornada no fue un combate, sino una matanza a sangre fría. El Desastre de Annual se cerró con una cifra estremecedora: más de 8.000 españoles perdieron la vida, la gran mayoría asesinados de forma vil tras haberse rendido.
Este trágico episodio no solo supuso un punto de inflexión en la guerra de Marruecos, sino que sacudió los cimientos de la política española de la época. El sacrificio en el Rif dejó claro que el conflicto no era una disputa dinástica o estatal, sino una lucha contra un enemigo tribal, nacionalista y profundamente arraigado en un territorio que se negaba a ser domesticado, ni por España ni por el propio Sultán.
El Desastre de Annual fue la mayor derrota del ejército español en el Protectorado de Marruecos. El enorme númerode bajas (muertos y desaparecidos) se produjeron cuando las tropas del general Manuel Fernández Silvestre se desmoronaron ante las fuerzas rifeñas de Abd el-Krim. La causa principal fue una combinación de avance temerario y mal planificado y problemas logísticos graves además de Subestimar al enemigo y corrupción y deficiencias en el ejército colonial.
Alfonso XIII era un firme partidario de la política colonial en Marruecos y mantenía una relación personal estrecha con Silvestre, que había sido miembro de su Casa Militar. Las principales acusaciones fueron, eso hizo que fuera responsabilizado, especialmente por los socialistas. Se le acusó de alentar el avance agresivo de Silvestre hacia la bahía de Alhucemas. Se dijo que envió un telegrama de ánimo (el famoso “¡Olé tus huevos!” u otras variantes como “Olé los hombres, el 25 te espero”).También de que intervino directamente en las operaciones saltándose al Gobierno y a la cadena de mando y que propició el nombramiento de mandos afines y favoreció una política expansionista imprudente.
Estas acusaciones fueron lanzadas con fuerza por diputados socialistas (especialmente Indalecio Prieto) y republicanos en las Cortes. Durante la Segunda República, la Comisión de Responsabilidades (1931) le atribuyó responsabilidad directa y lo condenó in absentia.
¿Qué dicen las pruebas y la historiografía?

El Expediente Picasso (el informe oficial de 2.400 folios elaborado por el general Juan Picasso en 1921-1922) criticó duramente a los mandos militares (especialmente a Silvestre, Berenguer y Navarro) por negligencia y temeridad, pero no aportó documentos que implicaran directamente al rey.
El famoso telegrama nunca ha aparecido. Historiadores como Antonio Moral Roncal han demostrado que las versiones que circulan son distintas entre sí y carecen de base documental; se trata de un rumor amplificado con fines políticos.
En 1935, el Tribunal Supremo de la República, al revisar el caso, concluyó que no había responsabilidades para “terceras personas”, lo que implícitamente dejaba fuera al monarca.
Estudios recientes (como los de Moral Roncal) sostienen que Alfonso XIII se preocupaba más por cuestiones logísticas (abastecimiento, hospitales, material) que por dar órdenes tácticas concretas, y que las acusaciones formaron parte de una campaña de desprestigio contra la monarquía.

La responsabilidad directa y operativa del rey no está demostrada con pruebas documentales sólidas y es muy discutida. Sin embargo, sí tuvo una responsabilidad política e indirecta importante ya que fue el principal impulsor de la política colonial agresiva en Marruecos. Hay que recordar que solo hacía 23 años del desastre de 1898, mantuvo una relación de favoritismo con Silvestre, quién murió el 22 de julio de 192, después de ordenar una retirada precipitada que resultó en la muerte de miles de soldados. Se cree que su muerte fue un suicidio, ya que no pudo cumplir con la orden de retirada y se enfrentó a un ataque enemigo sin posibilidad de defensa, aunque existen diversas versiones sobre su muerte. Se puede resumir diciendo que como Jefe del Estado y con fuerte influencia sobre el ejército, creó un clima en el que los mandos se sentían respaldados para actuar con temeridad.
El Desastre de Annual dañó gravemente el prestigio de la monarquía y fue uno de los factores que llevaron al golpe de Primo de Rivera en 1923, que el propio Alfonso XIII aceptó, entre otras razones, para frenar el debate sobre sus responsabilidades.








