Un vídeo nuevo difundido en redes captura la escena que se ha hecho viral en redes y es vergonzosa: la persecución a un niño por llevar la camiseta de España. Mientras el menor corre asustado por un parque, un grupo le da caza. Quienes más predican libertad de expresión y denuncian el fascismo son los mismos que toleran o practican este tipo de hostilidad.
La persecución al niño por la camiseta de España y la doble moral
El material es claro. Un menor con la camiseta de la selección española es perseguido por varias personas en un parque. Corre, se aleja y se le ve inquieto.
No es una discusión entre adultos. Es un niño. La persecución no es un malentendido. Es la expresión de un clima en el que exhibir los símbolos nacionales se convierte en riesgo en determinadas zonas. Quienes acusan de fascismo a cualquiera que defienda España no tienen reparos en normalizar la hostilidad contra un menor.
Durante años se ha tolerado un discurso que presenta lo español como algo ajeno u opresor. El resultado es que un niño que solo muestra apoyo a la selección se convierte en objetivo. Desde ciertos ámbitos se habla de “respeto”, pero ese respeto parece tener una sola dirección.

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Nacionalismo, impunidad e instituciones
En Bilbao se ha consolidado un clima en el que los símbolos españoles generan rechazo en ciertos sectores. No se generaliza a toda la sociedad, sino se señala a grupos que actúan con impunidad.
La persecución no es nueva. Incidentes similares se han documentado. Lo preocupante es la reacción institucional. Autoridades locales y autonómicas suelen relativizar estos hechos. El Gobierno central prefiere no abrir frentes. Cuando un menor puede ser acosado en un espacio público y no hay respuesta contundente, se envía un mensaje: hay símbolos protegidos y símbolos hostigables.

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Libertad de expresión selectiva
¿Qué libertad se defiende cuando se persigue a un niño por la camiseta de España? Una libertad que solo protege a un lado. Ya estamos cansados de la intolerancia cuando el disenso se viste de rojo y amarillo.
Un país que permite que un menor sea acosado por llevar la camiseta de su selección no defiende la pluralidad. Las formaciones en el poder tienen responsabilidad: el PP ha mostrado ambigüedad y el PSOE junto a sus socios ha alimentado narrativas que presentan España como problema.
La persecución a este niño por portar la camiseta de España es el síntoma de una enfermedad más profunda: la incapacidad de aceptar que España es legítima y que sus símbolos merecen el mismo respeto.

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Advertimos que las imágenes son muy sensibles y no son aptas para menores








