Un vídeo grabado de noche en el casco urbano muestra a una persona trepando la fachada de un inmueble y accediendo a una vivienda por el balcón. La grabación, difundida este martes, sitúa los hechos este fin de semana en el centro de Cartagena y los atribuye a inmigrantes ilegales en Cartagena.
Lo que se ve en la calle, no en el comunicado
La secuencia dura unos cinco segundos. Es de noche. Una calle estrecha del centro histórico, farolas, un portal con grafiti y rejas. Un hombre de camiseta clara camina por la acera. En el primer piso, otra persona en ropa oscura se impulsa por la fachada, se cuelga del antepecho y se mete hacia el balcón. No hay persecución a la vista. No hay patrulla cruzando el plano. Solo el gesto de quien entra a una casa sin usar la puerta.
Inmigrantes ilegales en Cartagena, a un paso de la Policía Local
Hay un dato de ubicación que agrava la escena. La entrada por el balcón en pleno centro habría ocurrido junto a las nuevas instalaciones de la Policía Local. Hay vecinos que sienten que su ciudad se les está yendo de las manos.
Si el acceso irregular a un domicilio se produce a metros de unas dependencias recién inauguradas, el problema no es la falta de un eslogan. Es la falta de disuasión. El mismo patrón que en otras ciudades convierte la vía pública en dormitorio o el portal en zona de paso se desplaza aquí a la fachada. En Ceuta las aceras siguen ocupadas de noche mientras Moncloa sostiene que el control está recuperado. El vídeo de Cartagena no es Ceuta; es la misma lógica a otra escala: quien entra sin permiso acaba midiendo hasta dónde llega el Estado.

Decenas de ilegales saltaron a tierra, se dispersaron y la lancha huyó. Mira el vídeo que está creando debate en las redes sociales, aquí.
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El PP señala a Sánchez y no recupera el umbral
Noelia Arroyo gobierna Cartagena por el Partido Popular. En las últimas semanas ha cargado contra el Gobierno de Pedro Sánchez por las lanchas en Calblanque y por la falta de medios de la Guardia Civil. Tiene razón en una parte: Interior no cubre el litoral y el CATE concentra en el municipio llegadas que no eligió la ciudad. Pero el plano del fin de semana no es una cala. Es el centro. Y el centro lo administra, de día y de noche, quien ostenta la alcaldía.
El PSOE niega el problema o lo disuelve en eufemismos. El PP lo denuncia cuando ocurre en la playa y lo diluye cuando ocurre en el balcón de al lado. Ni la regularización masiva de Moncloa ni las ruedas de prensa de Murcia cierran una ventana. La propiedad privada no es un recurso de emergencia para quien llega irregularmente. Si el vecino debe preguntarse si su terraza es ya un acceso, el contrato social está roto.
La misma dejación que deja asentamientos sin control y agresiones a quien los documenta o que convierte una fiesta en carrera ante un arma blanca se reconoce aquí en un movimiento vertical: subir, agarrarse, entrar. Sin novela. Sin cifra hinchada. Con el vídeo.








