La pelea con machetes en Lleida del pasado sábado dejó un saldo preocupante: un grupo de unos treinta inmigrantes, armados con cuchillos y machetes, persiguió a otro conjunto de jóvenes también de origen extranjero. Varios menores resultaron heridos de arma blanca, algunos en la cabeza y el cuerpo. Los hechos, ocurridos en el entorno del Parc sobre les Vies, entre los barrios de Balàfia y Pardinyes, obligaron a intervenir a la Guardia Urbana y a los Mossos d’Esquadra. Este episodio no es un suceso aislado, sino la expresión de una tensión acumulada que las autoridades locales han preferido minimizar.
El enfrentamiento armado de la noche del sábado
Hacia las 22.30 horas, vecinos de la avenida Rosa Parks alertaron de una reyerta en la que participaron decenas de personas. Un grupo de pakistaníes, algunos con el rostro cubierto, llegó portando armas blancas, bates y otros objetos y comenzó a perseguir a jóvenes de origen magrebí y de otras nacionalidades. Aunque no todos los presentes —cerca de un centenar— tomaron parte activa, el choque fue violento. Los servicios sanitarios atendieron a cinco heridos, cuatro de ellos menores. Tres sufrieron heridas por arma blanca. Un hombre de 28 años y nacionalidad pakistaní fue detenido como presunto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa.
Las imágenes y testimonios coinciden en la brutalidad del ataque, con persecuciones a la carrera y uso de machetes. La policía identificó dos bandas enemistadas que ya eran conocidas en la zona. El origen inmediato se sitúa en robos y agresiones previas contra comercios pakistaníes, atribuidos a jóvenes magrebíes, algunos menores, de los que dos habían sido detenidos días antes.

El vídeo muestra a una joven que se ve obligada a entrar en un comercio para escapar del acoso por parte de un africano. Mira el vídeo aquí.
Robos reiterados y la respuesta de la comunidad pakistaní
El conflicto no surgió de la nada. Comerciantes pakistaníes e hindúes llevaban semanas denunciando hurtos y ataques a sus establecimientos. El alcalde de Lleida, Fèlix Larrosa (PSC), reconoció que un grupo de pakistaníes acudió “para intimidar” y poner fin a esos robos. “Son hechos graves que deben investigarse hasta el final”, declaró, aunque insistió en que no se trata de un enfrentamiento entre comunidades, sino de actos de un grupo de jóvenes contra un colectivo vulnerable.
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El lunes, unas 150 personas de la comunidad pakistaní se concentraron para protestar. Tras disolverse la manifestación, un grupo de una veintena regresó armado con cuchillos, palos e incluso un hacha, según algunas informaciones. Siete pakistaníes fueron detenidos por desobediencia y desórdenes públicos. En total, las detenciones relacionadas con estos incidentes superan la docena, varias de ellas de menores.
Este patrón —robos reiterados seguidos de venganza armada— refleja la imposibilidad de convivir cuando se importan conflictos étnicos y se relaja el control de fronteras y de la reincidencia.

Aumentan los robos en comercios y domicilios, la defensa del ciudadano es usar la cámara de los móviles...








