Efectos atribuidos a la llegada irregular según el comunicado
Las primeras ministras de Italia, Giorgia Meloni, y de Dinamarca, Mette Frederiksen, hicieron público este lunes un comunicado conjunto en el que expresan su rechazo a lo que describen como inmigración descontrolada hacia Europa. En el documento subrayan que, pese a diferencias ideológicas entre ambas, han impulsado políticas migratorias estrictas tanto en sus países como en el ámbito europeo. Afirman que nadie puede negar los efectos negativos de la inmigración ilegal en las sociedades: un aumento de las tasas de criminalidad, una mayor presión sobre los servicios públicos y un desgaste de la confianza de los ciudadanos. Destacan como especialmente grave la situación en la que migrantes ilegales, privados del derecho a permanecer, cometen crímenes violentos, trafican con drogas o resultan responsables de violencia sexual. Señalan que la ciudadanía espera acciones concretas ante estos hechos.
Propuestas para elevar el volumen de repatriaciones
Entre las medidas que defienden figura un incremento del número de deportaciones. Para ello abogan por levantar más centros de repatriación en terceros países, así como por desarrollar otras soluciones innovadoras fuera de Europa. Consideran, no obstante, que estas iniciativas no resultan suficientes por sí solas para abordar el conjunto del fenómeno.
Defensa del patrimonio cultural y de los valores compartidos
El comunicado centra también la atención en los millones de ciudadanos extranjeros que residen legalmente en Europa. Les atribuyen un interés por imponer estilos de vida alejados de los valores comunes que comparten millones de europeos. Ambas dirigentes manifiestan estar orgullosas del patrimonio cultural cristiano de Europa y expresan su voluntad de protegerlo. Esperan que quienes llegan y eligen hacer de Europa su hogar respeten esos valores y no intenten imponer estilos de vida que no se comparten. Creen que esta es la manera correcta de proteger Europa y sus valores comunes, y que millones de europeos comparten esa convicción. En los últimos días, Meloni y Frederiksen han liderado las críticas hacia las políticas migratorias del Gobierno español a raíz de la crisis en Ceuta.

Estados Unidos y líderes europeos responsabilizan a las políticas de Pedro Sánchez de extrema izquierda por la crisis migratoria en Ceuta.
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