Tras la expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun, una intervención del presidente Donald Trump ante la FIFA resultó en la revocación de su suspensión. El hecho permite al jugador participar en el crucial encuentro de octavos contra Bélgica, generando cuestionamientos sobre la neutralidad del torneo y las relaciones entre el mandatario y el presidente de la entidad.
La petición de Trump para quitar la tarjeta roja a un jugador desata tormenta política en torno al Mundial.
El incidente arbitral y la decisión de la FIFA
En el marco de la Copa del Mundo 2026 que se celebra en Estados Unidos, un episodio ocurrido durante el partido de dieciseisavos de final entre la selección local y Bosnia y Herzegovina ha pasado de ser una controversia deportiva a un tema de resonancia internacional. El delantero Folarin Balogun, figura del equipo dirigido por Pochettino y máximo goleador del conjunto estadounidense, recibió una tarjeta roja tras un choque con un defensor rival.
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.
Inicialmente, el árbitro no mostró la expulsión de inmediato, pero tras la revisión mediante el sistema de videoarbitraje (VAR), determinó que la acción constituía una falta grave. Las imágenes en cámara lenta mostraron que el pie de Balogun impactó en la parte posterior de la pierna del oponente, torciendo su tobillo de manera preocupante. Aunque algunos argumentaron que no hubo intención de lesionar y que el contacto parecía inofensivo a velocidad normal, la decisión se ajustó a los criterios habituales de la FIFA para este tipo de jugadas.
Posteriormente, la federación internacional indicó que no existía posibilidad de apelación para la suspensión de un partido. Sin embargo, en un giro inesperado, el domingo se anunció la revocación parcial de la sanción. La FIFA invocó el Artículo 27 de su código disciplinario, que permite suspender total o parcialmente una medida bajo un período de prueba. De este modo, Balogun quedó habilitado para el encuentro de octavos de final contra Bélgica, aunque la tarjeta roja permanece en su historial y cualquier nueva infracción podría reactivar la sanción junto con posibles castigos adicionales.
Esta medida no es inédita. En ediciones previas se aplicó en casos como el de Cristiano Ronaldo durante fases clasificatorias. No obstante, la cercanía temporal con otros acontecimientos ha alimentado interpretaciones diversas sobre los motivos de la resolución.

La intervención presidencial y sus repercusiones inmediatas
Según fuentes familiarizadas con el asunto, el presidente Donald Trump se comunicó con Gianni Infantino, máximo dirigente de la FIFA, después del partido en el que Balogun fue expulsado. Trump solicitó una revisión de la decisión arbitral. Horas más tarde, el mandatario celebró el resultado en su red social Truth Social con el mensaje: “¡Gracias a la FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia! Presidente DONALD J. TRUMP”.

La Real Federación Belga de Fútbol expresó su rechazo, señalando que las acciones previas al encuentro contravenían las regulaciones de la FIFA y afectaban el principio de juego limpio. Su entrenador destacó que la entidad actuaba no solo por el honor nacional, sino para defender la integridad y ética del fútbol en general.
Por su parte, analistas han señalado que, independientemente de si la intervención fue determinante, la mera percepción de influencia externa genera dudas sobre la equidad del torneo. Aficionados fuera de Estados Unidos han advertido que una eventual victoria estadounidense en el partido podría llevar un asterisco implícito. Mientras tanto, en el ámbito local, muchos seguidores del equipo de las barras y estrellas valoran principalmente que su delantero estrella esté disponible en un momento clave.
Este caso se suma a otros momentos en los que el deporte ha sido escenario de polémicas históricas, como el “gol de la mano de Dios” de Maradona en 1986 o el cabezazo de Zidane en 2006. Sin embargo, no se registran antecedentes de un jefe de Estado presionando directamente sobre la elegibilidad de un jugador en una instancia tan avanzada del Mundial.

La relación entre Trump e Infantino
La relación entre Donald Trump y Gianni Infantino ha sido cercana en los últimos tiempos. El presidente de la FIFA ha mantenido contactos frecuentes con el mandatario estadounidense y ha apoyado públicamente algunas de sus iniciativas. En diciembre de 2025, Infantino entregó a Trump el primer Premio FIFA de la Paz, un reconocimiento que generó opiniones divididas.
Trump, aficionado al deporte, ha utilizado eventos deportivos para destacar logros bajo su administración. Durante la Copa del Mundo, había permanecido relativamente al margen en las primeras fases, centrado en otras celebraciones nacionales. El caso Balogun representó una oportunidad que, según observadores, no pudo dejar pasar dada su inclinación por involucrarse en temas que combinan deporte y atención global.
La FIFA ha defendido que es importante para su presidente mantener lazos cordiales con las autoridades del país anfitrión. No obstante, la decisión sobre Balogun ha reavivado debates sobre posibles interferencias políticas y la necesidad de aplicar las reglas de manera uniforme. Ahora surge la interrogante de si otros líderes podrían seguir este precedente en futuras controversias arbitrales.
El episodio ocurre mientras el torneo avanza y genera titulares positivos en lo deportivo, como la eliminación de Brasil ante Noruega. Sin embargo, el foco en las gestiones extradeportivas amenaza con opacar el espíritu del evento, que hasta ahora había servido como distracción de divisiones políticas. Trump está previsto que entregue el trofeo al final del campeonato.








