El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido este viernes en la Comisión de Interior para defender su gestión de la crisis migratoria de Ceuta. Lo ha hecho tres días después de chocar en público con Margarita Robles por el papel del CNI. En sede parlamentaria ha repetido que no responsabiliza a Inteligencia, ha cifrado en unos 72.000 los que cruzaron y ha pedido calma mientras la ciudad sigue tensionada.
Última hora: lo que ha dicho Marlaska en el Congreso
En su intervención de esta mañana, el titular de Interior ha calificado lo ocurrido el 30 y 31 de julio como un «ataque a la integridad territorial de España». Según su relato, entraron de forma irregular «un número aproximado de 72.000 personas» y al día siguiente abandonaron la ciudad «un grupo aproximado de 70.000». Ha añadido que hay más de 1.600 efectivos sobre el terreno y que la Policía ha identificado ya a 1.500 menores.
Sobre el choque con Defensa, ha zanjado: «Nunca he responsabilizado al CNI». Ha sostenido que «los servicios de información siempre funcionan» y que, en ocasiones, suceden hechos «que no implican ninguna responsabilidad de nadie» y que no necesariamente debían haberse previsto. Ha invocado además que «la Comisión Europea ha felicitado a España» y ha llamado a la calma: «la violencia no es el camino».
En paralelo, ha cargado contra el uso político de la crisis. Según el seguimiento de la sesión, ha afirmado que «las intenciones partidistas de algunos están alentando a la violencia». El mensaje es el de siempre: no hubo fallo de previsión, la respuesta fue coordinada y quien protesta en Ceuta o aprieta en el Congreso estaría avivando el conflicto. La pregunta que deja abierta es quién mandaba sobre la frontera si nadie vio venir decenas de miles de personas.

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Dos relatos incompatibles sobre la crisis migratoria de Ceuta
Robles sostuvo el martes que el CNI, con 25 agentes en la ciudad, advirtió de movimiento en la frontera y del riesgo de un salto masivo. Casi a la misma hora, Marlaska dijo en Moncloa que «no había ningún informe que atisbara» una entrada de esas dimensiones.
Esa contradicción ha sentado mal en el Gobierno. Ministros próximos a Sánchez sitúan a Robles como un verso suelto. Interior quería eludir el choque personal —las fricciones datan de 2018— y centrarse en su departamento. Hoy, ante los grupos, ha vuelto al mismo argumento: no hay informe que anticipara la magnitud y, por tanto, no hay responsable.
Félix Bolaños ya negó ayer que el Ejecutivo tuviera datos sobre «la magnitud» de lo ocurrido. Si Robles dice que hubo aviso y Marlaska que no hubo informe útil, una de las dos versiones deja a Interior sin excusa. El Congreso no ha resuelto esa grieta: la ha exhibido.

Tercera jornada de protestas en Ceuta, con incendios en asentamientos, bloqueo a Cruz Roja y cargas, casi un mes después de la entrada masiva de ilegales.
Ceuta sigue fuera de control un mes después
La crisis migratoria de Ceuta no se ha cerrado. Miles de personas, entre ellas numerosos menores, siguen en la ciudad. El jueves, un centenar de vecinos cortó la carretera para impedir que Cruz Roja llevara comida a El Trampolín. Otro grupo quemó parte del campamento de la playa Benítez. El Gobierno pide paz social; en la calle se ha agotado la paciencia, como recogen las protestas e incidentes de estos días.
Tras Marlaska comparecen Albares y Elma Saiz. El lunes, Sira Rego; el 3 de septiembre, Sánchez. Ángel Víctor Torres promete «acortar los plazos». Mónica García resume la sanidad en «alojar, vacunar, vigilar y atender». Ninguna consigna cambia que la ciudad lleva un mes en anormalidad.
Menores, cupos y un Ejecutivo sin responsables
Gobierno y comunidades pactaron 25 millones para Ceuta, pero el reparto de menores sigue bloqueado por el PP. Ese no a los cupos no borra la responsabilidad de quien gestiona fronteras. Rego ha dicho que «en la mayoría de los casos no hay posibilidad de retorno» y que toca «acoger y cuidar de esos niños». Interior habla de 1.500 menores en el sistema; las ONG doblan la cifra.
Esa oscilación ya se ha documentado en las cifras de menores y plazas que el Gobierno ha ido corrigiendo. Hoy Marlaska ha ofrecido números redondos, felicitaciones europeas y un descargo del CNI. En Ceuta siguen los campamentos, los cortes de carretera y la sensación de abandono. El Congreso ha oído una versión. La ciudad, otra.








