El Gobierno prepara ya la ampliación a 4.500 camas en carpas para inmigrantes en Ceuta mientras miles hacen cola en Loma Colmenar y Loma Margarita. Al mismo tiempo admite más de 2.500 menores irregulares, el doble de la cifra que dio hace apenas dos semanas. Las previsiones iniciales han quedado desfasadas y las versiones oficiales se contradicen una tras otra.
Las cifras de menores que el Ejecutivo fue elevando
El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, declaró el 5 de agosto a la Cadena Ser que permanecían en la ciudad 2.500 migrantes en total, de los que solo 500 eran menores. Dos días después, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, elevó la cifra de menores a 1.342. El 10 de agosto el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, la situó en 1.400. El 13 de agosto Grande-Marlaska habló de 1.800 menores filiados y de 5.000 inmigrantes en total. El 18 de agosto el recuento alcanzó los 2.168. Ahora la ministra de Migraciones, Elma Saiz, ha reconocido en una entrevista a El País que Interior “ha priorizado la filiación de los menores, ya ha hecho 2.500”.
Esta escalada constante de datos, siempre al alza, pone de manifiesto la falta de control sobre la crisis. Como se ha documentado en otros análisis sobre la gestión fronteriza , la ausencia de cifras fiables desde el primer momento genera desconfianza sobre la capacidad real de respuesta del Gobierno.

El líder del PP solicita al Ejecutivo valorar un posible confinamiento en Ceuta por riesgos sanitarios ligados a la llegada de inmigrantes
La ampliación de camas en carpas para inmigrantes en Ceuta revela el descontrol
Mientras se elevaban las cifras de menores, el Gobierno ha pasado a preparar camas en carpas para inmigrantes en Ceuta hasta alcanzar las 4.500. Miles de personas siguen haciendo cola ante Loma Colmenar y Loma Margarita. La decisión de ampliar de forma tan notable la capacidad de acogida temporal solo se entiende si las autoridades conocían ya la verdadera magnitud de la presencia irregular, tanto de adultos como de menores. Las previsiones iniciales de Marlaska han quedado obsoletas y el Ejecutivo se ve obligado a improvisar medidas extraordinarias que chocan con lo que se dijo públicamente en las primeras semanas.
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La contradicción es evidente: se habló de cifras contenidas y ahora se preparan miles de plazas. Este patrón de minimización inicial y corrección posterior se ha repetido en otras crisis de gestión migratoria y de seguridad .

Los vecinos no pueden más y graban en vídeo lo que viven en sus calles. Este vídeo no tiene desperdicio, sobre todo el final.
Improvisación frente a versiones oficiales contradictorias
Cuando se acerca el mes desde el inicio de la ola, la realidad en Ceuta ha desbordado las previsiones del Gobierno. Elma Saiz se encuentra en la ciudad para gestionar la crisis tras haber tardado más de dos semanas en desplazarse. El Ejecutivo se ve obligado a adoptar medidas que contradicen las distintas versiones oficiales dadas desde el principio. La ampliación a 4.500 camas en carpas para inmigrantes en Ceuta y el reconocimiento de más de 2.500 menores confirman que las cifras iniciales no se correspondían con la situación real.
La falta de rigor en los datos y la necesidad de improvisar instalaciones de este tamaño ponen en cuestión la gestión de una crisis que afecta directamente a una ciudad autónoma de tamaño reducido. Como se ha señalado en análisis previos sobre la actuación del actual Ejecutivo , la reiterada modificación de cifras y planes genera un problema de credibilidad que va más allá de Ceuta.

La ministra de Sanidad, quien opinaba que era racista pensar que la inmigración y las enfermedades están relacionadas, pide vacunas.








