El Ejecutivo ha incluido dos solares de Ceuta en la declaración de «situación de interés para la seguridad nacional» para concentrar a irregulares que siguen en la ciudad. Uno de ellos queda a unos 150 metros de los búnkeres militares de Ceuta, donde el Ejército de Tierra guarda armamento y explosivos. La medida, avanzada por The Objective , ha generado inquietud entre mandos militares.
Dos solares junto al Ejército y al CETI
Los emplazamientos son la explanada del Guano —terreno de Transición Ecológica, antigua fábrica— y la zona de la Hípica, de Defensa, junto al Centro Ecuestre. El Gobierno justificó la elección por las cámaras, las patrullas de Guardia Civil y del Ejército y la cercanía del CETI, donde ya había tránsito de inmigrantes. Los mandos consultados sostienen que reunir a miles de personas no es el mismo escenario. Es la misma lógica de «embolsar» que el mando único ya aplicó junto a agua, combustible y un polvorín (infraestructuras críticas en Ceuta).
Los búnkeres militares de Ceuta, a 150 metros
En la Hípica la alarma se concentra en 16 búnkeres monte arriba, con accesos de hormigón separados para limitar un accidente, un incendio o un ataque. Allí almacena material el Regimiento de Ingenieros. La zona está vallada, con espino, cámaras y pistas controladas. Esa distancia de 150 metros es el dato que los mandos no dan por menor: no se trata de un CETI saturado, sino de un campamento permanente pegado a un depósito de explosivos.
Infiltración, yihadistas y sabotaje bajo investigación
Tras la entrada de los días 30 y 31 de julio, un informe del Cenif habría descrito a personas no uniformadas «dando órdenes a parte de la masa» y cruzando con ella (avalancha del 30 de julio). The Objective añade que Interior negó primero la presencia yihadista y que después la Policía detuvo al menos a tres radicales. Las mismas fuentes califican el sabotaje de «un riesgo real». A finales de agosto, cuatro militares sufrieron una emboscada; el diario recuerda que la sola presencia de patrullas no disuadió a grupos numerosos. Mientras Bruselas sostiene a Rabat y Moncloa prioriza la acogida frente al retorno (el aislamiento de Sánchez en Europa), el Estado coloca la concentración junto al arsenal.
«Uno de los campos está a apenas 150 metros del polvorín, y preocupa la presencia de yihadistas o agentes marroquíes».
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