Un solicitante de asilo rechazado tres veces de 21 años, natural de Sudán del Sur, apareció el pasado 6 de agosto en los terrenos de la Edgar Wood Academy, un centro de secundaria situado en Middleton, Manchester, portando un martillo, un hacha pequeña, un cuchillo de cocina de 18 centímetros y un bidón con medio litro de gasolina. El centro permanecía cerrado por el periodo estival, lo que evitó una tragedia mayor. El individuo, Douk Deng, fue detenido por agentes de la policía del Gran Manchester tras ser avistado por el personal. Fuentes directas del caso, recogidas, detallan que el día anterior ya había dañado el interfono de otro colegio cerrado en Rochdale y causado destrozos menores en un polígono industrial.
Los hechos del incidente y el material hallado
Según la información judicial, Deng caminaba por el recinto escolar con las armas a la cintura y el combustible en la mano. Los agentes que llegaron al lugar le ordenaron detenerse y lo redujeron al suelo mientras gritaba y se resistía. El material encontrado incluía el cuchillo de 18 cm, el martillo, el hacha y el jerrycan con aproximadamente medio litro de gasolina. Los fiscales sostuvieron en el juicio que el combustible apuntaba a la intención de prender fuego al edificio vacío. Deng admitió los cargos de posesión de armas ofensivas en vía pública y en instalaciones escolares, posesión de artículo cortante y daños criminales. No se halló en su teléfono prueba de un plan más amplio ni de un objetivo concreto. Informes psiquiátricos descartaron enfermedad mental significativa. La defensa alegó un acto “extraño y compulsivo” de un hombre en crisis, sin ánimo de lesionar a nadie.

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La condena de dos años y las palabras del juez
El 28 de julio de este año, el Tribunal de la Corona de Minshull Street, en Manchester, condenó a Deng a dos años de prisión. El acusado llevaba casi un año en prisión preventiva y carecía de domicilio fijo. La juez Bernadette Baxter calificó los hechos de “extraños” y añadió una reflexión contundente: “No tengo poder para ordenar al Home Office que haga nada. Pero, a mi juicio, dadas tus circunstancias como solicitante de asilo rechazado tres veces que ha estado en custodia durante la mayor parte de un año, el Home Office debería hacer algo en lugar de nada para resolver tu estatus en este país”. La superintendente jefe Helen Caldbeck, comandante del distrito de Rochdale, valoró la actuación policial y reconoció que el incidente fue “perturbador”, aunque nadie resultó herido. La escuela reabrió en septiembre de 2025 y no se han reportado episodios similares desde entonces. La condena mínima y la ausencia de una expulsión clara evidencian la debilidad del sistema, un patrón que también se observa en políticas migratorias muy blandas.

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Frustración migratoria y el debate sobre el control de fronteras
Los fiscales revelaron que Deng se sentía “cada vez más frustrado” porque las autoridades de inmigración no le ayudaban a permanecer y trabajar en el Reino Unido. Quería “crear un caos” para forzar la atención del sistema. Este perfil de solicitante de asilo rechazado tres veces que, tras reiterados rechazos, recurre a la amenaza contra un espacio escolar, pone de manifiesto las consecuencias de un modelo que permite la permanencia indefinida de quienes ya han sido denegados. La juez misma señaló la pasividad del Home Office. Mientras tanto, el centro educativo y la comunidad local debieron afrontar un episodio que, de haber ocurrido en periodo lectivo, podría haber tenido consecuencias irreparables.
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