Alice Weidel y Tino Chrupalla revalidaron este fin de semana su posición como copresidentes de Alternativa para Alemania (AfD) durante el congreso federal celebrado en Érfurt, capital del estado de Turingia. Weidel obtuvo un respaldo del 81,3% de los delegados, lo que consolida su liderazgo interno. Por su parte, Chrupalla recibió el 70% de los apoyos, un descenso de 13 puntos respecto a la votación anterior, aunque sin rival que le disputara el cargo
En sus intervenciones, Chrupalla subrayó la ambición de la formación de pasar de la oposición a responsabilidades de gobierno. Destacó que AfD se ha convertido en un partido popular capaz de hacer oposición efectiva y expresó confianza en lograr victorias primero a nivel regional y después a escala federal. Dirigiéndose a los candidatos para las próximas autonómicas, les transmitió que representan la esperanza del partido para triunfar este año.
Weidel, por su lado, calificó 2026 como un “superaño electoral” para la formación. Criticó duramente al canciller Friedrich Merz, situándolo varios puntos por detrás en los sondeos, y centró gran parte de su discurso en cuestiones migratorias, defendiendo deportaciones aplicadas de forma rigurosa.
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Entorno de protestas y medidas de seguridad
El congreso se desarrolló en un ambiente de alta tensión social. Miles de manifestantes se concentraron en Érfurt, con la Policía estimando alrededor de 31.000 personas por la tarde. Para evitar interrupciones, cientos de delegados fueron escoltados de madrugada hasta el recinto por agentes procedentes de diferentes regiones del país. Esta operación permitió que las sesiones comenzaran según el horario previsto a pesar de los bloqueos en carreteras y protestas en los accesos.
Chrupalla ironizó sobre los intentos de los manifestantes, a los que identificó con Antifa, de bloquear el evento. Indicó que los delegados madrugaron para evitar las tácticas de interrupción, bromeando con que “al que madruga, Dios le ayuda”.
Un momento curioso ocurrió durante la votación de los vicepresidentes, cuando sonó inesperadamente la Marcha Imperial de la saga Star Wars en el salón plenario. Los trabajadores del centro buscaron el origen del sonido y localizaron un altavoz oculto bajo un telón.
Posición de AfD en el Panorama Político Alemán
AfD se consolidó como la principal fuerza de la oposición tras las elecciones federales del año pasado, donde obtuvo su mejor resultado histórico para un partido de extrema derecha desde la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, las encuestas nacionales lo sitúan en cabeza, por delante del gobierno de coalición liderado por el conservador Friedrich Merz, al que se le reprocha falta de cohesión y lentitud en abordar los desafíos económicos.
Pese a este impulso, la formación continúa enfrentando un fuerte rechazo por parte de los partidos tradicionales. Estos mantienen un cordón sanitario que impide cualquier tipo de cooperación o coalición, argumentando que algunas posiciones de AfD, especialmente en materia migratoria, serían antidemocráticas o extremistas. Diversos sectores han reclamado incluso su ilegalización, aunque sin éxito hasta el momento.
El partido encara con optimismo las elecciones regionales de septiembre en Sajonia-Anhalt y Mecklemburgo-Pomerania Occidental, donde aspira a lograr mayorías absolutas que le permitirían gobernar por primera vez un estado federado. También hay expectativas en Berlín. Este congreso de Érfurt sirve como preparación para esas citas electorales decisivas, en las que AfD busca convertir su ventaja en las encuestas en resultados concretos en las urnas.
La renovación de la dirección, aunque con apoyos sólidos pero no unánimes en el caso de Chrupalla, muestra una formación unida de cara al ciclo electoral que se avecina. Sus líderes insisten en el mensaje de que están preparados para asumir responsabilidades de gobierno, tanto a nivel regional como federal, en un contexto de descontento con las políticas del actual ejecutivo.
El evento en Turingia refleja la dualidad actual de AfD: por un lado, un crecimiento sostenido en intención de voto y capacidad para movilizar a sus bases; por otro, una polarización social que se traduce en protestas masivas y un aislamiento político por parte del resto de formaciones. Cómo gestione este equilibrio en los próximos meses determinará si logra romper barreras y acceder al poder en alguno de los länder.









