España lidera detenciones de yihadistas en la UE. Según el Informe sobre la situación y tendencias del terrorismo de Europol correspondiente a 2025, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado detuvieron a cien personas por este tipo de actividad. Esa cifra representa, de largo, el 20% del total de arrestos practicados en el conjunto de la Unión Europea. El documento, dejaría claro que la amenaza se mantiene alta y que los perfiles de los detenidos son cada vez más jóvenes.
Mientras tanto, España permanece en el Nivel 4 de Alerta Antiterrorista, el de riesgo alto, dentro de la escala de cinco grados del Plan de Prevención, Protección y Respuesta Antiterrorista. Este nivel se activó por primera vez en junio de 2015 y se ha mantenido de forma ininterrumpida desde entonces, con refuerzos puntuales en función de la valoración de la amenaza.
La coincidencia de ambos datos —el liderazgo español en detenciones y la permanencia del nivel de alerta alto— dibuja un escenario de vigilancia constante. Las políticas de fronteras abiertas y de integración fallida aplicadas durante años por gobiernos de distinta orientación han contribuido a consolidar un caldo de cultivo que las fuerzas de seguridad intentan neutralizar día a día.

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Un informe que confirma la amenaza elevada y la juventud de los autores
El informe de Europol detalla que en 2025 se produjeron 45 atentados terroristas de distinta naturaleza en diez Estados de la Unión Europea, con seis víctimas mortales. Francia sufrió 14 ataques e Italia 11. Uno de ellos tuvo lugar en España. De esos 45 atentados, 24 fueron de motivación yihadista, doce de extrema izquierda o anarquistas y el resto de otras ideologías. Ninguno respondió a motivaciones etnonacionalistas o separatistas.
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En total se practicaron 486 detenciones en la UE. De ellas, 347 correspondieron a yihadistas, 43 a individuos relacionados con la extrema izquierda y el anarquismo, 34 a grupos separatistas o etnonacionalistas y el resto a otras formaciones. Hubo 406 condenas y 99 absoluciones. España lidera detenciones de yihadistas en la UE con esos cien detenciones, una cifra que supera con claridad a cualquier otro Estado miembro.
El dato más llamativo es la juventud de los detenidos. La edad media se situó en 27 años y 130 de los 486 arrestados tenían 18 años o menos. Europol subraya que «la propaganda se adaptó a plataformas y públicos específicos, especialmente a usuarios jóvenes». Las redes sociales, las plataformas de videojuegos y los servicios de mensajería facilitaron la exposición, la radicalización, la captación y la coordinación. Además, «la inteligencia artificial fue utilizada para crear o modificar propaganda y reforzar la actividad» de estas tramas.
El reciente atentado de Berlín, ocurrido durante la marcha del Día del Orgullo LGTBI+, ilustra estas tendencias. El autor, Abdul Ballout, de 21 años, embistió a los asistentes con una furgoneta, causó un muerto y 24 heridos y fue abatido 24 horas después. Ya había sido detenido en 2025 como sospechoso de terrorismo. Tanto su edad como el modus operandi sencillo y accesible coinciden con lo que el informe identifica como patrón dominante: actores individuales que utilizan métodos de baja tecnología pero alta letalidad.

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La tecnología y los conflictos externos alimentan la amenaza
Europol también señala el creciente interés de los grupos terroristas por los drones, un arma barata, flexible y de gran letalidad, y por las armas impresas en 3D. Estos recursos tecnológicos permiten a las tramas evolucionar sin necesidad de grandes infraestructuras. Al mismo tiempo, los conflictos internacionales siguen influyendo en la seguridad interior de la Unión.
La invasión rusa de Ucrania, aunque con menor intensidad que en años anteriores, permanece presente.
En España, la permanencia del Nivel 4 de Alerta Antiterrorista desde 2015 implica un conjunto de medidas específicas de protección de infraestructuras críticas, refuerzo de dispositivos en lugares de gran afluencia y estrecha coordinación entre Policía Nacional, Guardia Civil y cuerpos autonómicos. El ministro del Interior decide la activación o el mantenimiento de cada nivel a partir de los informes de un comité de expertos. El hecho de que este nivel alto se mantenga de forma continua durante más de una década refleja que la valoración de la amenaza no ha permitido bajar la guardia.
La eficacia operativa de las fuerzas de seguridad es indudable: cien detenciones en un solo año demuestran capacidad de prevención. Sin embargo, el volumen de detenciones y el perfil cada vez más joven de los detenidos plantean interrogantes sobre las causas de fondo. La radicalización a través de internet y de entornos de ocio digital avanza más rápido que muchas de las políticas de prevención diseñadas desde las instituciones. Mientras tanto, el flujo migratorio irregular y la falta de control efectivo en determinadas zonas del territorio continúan alimentando el riesgo.

Hay unas cuantas preguntas que nuestra generación tiene que hacerse, porque cada generación tiene su particular cita con la historia.
Una amenaza contenida pero no erradicada
El informe de Europol concluye que la amenaza terrorista se mantiene elevada en la Unión Europea. Existe «una mayor exposición e influencia de ideologías heterogéneas, ambiguas o inestables», lo que da visibilidad a «las corrientes desestabilizadoras y el extremismo violento nihilista». En este contexto, España lidera detenciones de yihadistas en la UE no solo por la eficacia policial, sino también porque la magnitud del fenómeno en nuestro territorio es mayor que en la mayoría de los países vecinos.
La permanencia del Nivel 4 de Alerta Antiterrorista, con sus medidas de prevención y protección, constituye la respuesta institucional a esta realidad. Sin embargo, la contención de la amenaza no equivale a su desaparición. Cada detención evita un posible atentado, pero el número de jóvenes radicalizados que aparecen en las estadísticas europeas advierte de un problema estructural que no se resuelve únicamente con operaciones policiales. La propaganda adaptada a menores de edad, el uso de inteligencia artificial y el interés por nuevas tecnologías de ataque obligan a actualizar constantemente las estrategias de seguridad.
Los datos de Europol y la situación de alerta permanente en España coinciden en un mensaje claro: la amenaza yihadista no ha desaparecido. Sigue activa, se rejuvenecer y se adapta a las herramientas digitales del siglo XXI. La respuesta debe ser firme, continua y ajena a cualquier relajación que ponga en riesgo la seguridad de los ciudadanos.








