El Ejecutivo ha incorporado a una concejala socialista investigada por supuestas maniobras en el voto por correo a un puesto en la empresa pública Tragsa, matriz de otra entidad donde también se colocó a Jésica Rodríguez, amiga de Jose Luis Ábalos. El caso, que sigue abierto en los tribunales, ha generado nuevas preguntas sobre los procesos de selección en entidades estatales.
Colocación en empresa pública
El Gobierno ha designado a Rocío López Cid, concejala y teniente de alcalde en el Ayuntamiento de Albaida del Aljarafe (Sevilla), como asistente técnica en Tragsa. Esta empresa, participada por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y adscrita al Ministerio de Agricultura, actúa como matriz de Tragsatec, donde previamente se había incorporado a Jésica Rodríguez, descrita como cercana a José Luis Ábalos.
Según las informaciones disponibles, la incorporación de López Cid se produjo en un momento en el que ya existía una investigación judicial sobre su presunta participación en irregularidades relacionadas con el voto por correo durante procesos electorales en su municipio. Las primeras noticias sobre estas sospechas se publicaron hace aproximadamente un año, y en lugar de apartarla de responsabilidades, el PSOE la incluyó en puestos de mayor relevancia dentro de su estructura orgánica.
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Tragsa es una compañía pública que gestiona diversos proyectos, y en este caso concreto la edil asumió tareas vinculadas a la justificación de subvenciones en la administración, específicamente relacionadas con proyectos financiados a través del 0,7% del IRPF. Su salida de la empresa se produjo meses después de que la Fiscalía solicitara formalmente su imputación.

Desarrollo de la investigación judicial y ascenso interno
La investigación se centra en el municipio sevillano de Albaida del Aljarafe. Según los detalles conocidos, peritos caligráficos analizan solicitudes de voto por correo en las que la letra de Rocío López Cid coincidiría con la de varios formularios. En al menos un caso documentado, una solicitud fue remitida al domicilio particular que comparte con su marido, pese a que el titular del voto no residía allí.
Fuentes de la investigación consultadas indican que estos hechos podrían formar parte de un esquema más amplio que supuestamente buscaba influir en el voto por correo a favor del PSOE. Se menciona la posible captación de votantes en situaciones vulnerables y el uso de direcciones ajenas. Los denunciantes estiman que la concejala habría intervenido directamente en la tramitación irregular de alrededor de 32 votos por correo que están bajo escrutinio judicial.
Paralelamente, el PSOE, durante su Congreso Provincial en Sevilla del año pasado, eligió a Rocío López Cid para integrar la nueva dirección provincial liderada por la exministra María Jesús Montero, asignándole la Secretaría de Infancia. Este movimiento se produjo en paralelo a su fichaje en Tragsa. Su marido también figura imputado en la causa, según la Fiscalía, como presunto cabecilla de la trama.
La juez instructora del Juzgado de Instrucción número 3 de Sanlúcar la Mayor continúa recabando pruebas, mientras la Policía Judicial examina si patrones similares se habrían repetido en otras localidades como Almería, Murcia, Tenerife, Melilla y Ciudad Real. La Fiscalía solicitó la imputación formal de la edil en febrero, y fue en abril cuando dejó su puesto en la empresa pública.

Implicaciones para los procesos electorales y las entidades públicas
Este caso ilustra cómo una persona bajo investigación judicial por presuntas irregularidades electorales accedió a un cargo en una empresa del Estado. Tragsa, como entidad matriz, depende de fondos públicos y realiza funciones de soporte a la administración. La designación coincide temporalmente con el avance de las pesquisas, lo que ha puesto el foco en los criterios de selección de personal en este tipo de organismos.
Hasta el momento, no se han producido condenas firmes y todas las actuaciones se encuentran en fase de instrucción. La Justicia continúa analizando los documentos y testimonios para determinar si existió o no un mecanismo sistemático destinado a alterar el sentido del voto por correo en favor de una formación política concreta.
El episodio se suma a otros casos previos de colocaciones en empresas públicas que han generado debate sobre la transparencia en la gestión de recursos estatales. Rocío López Cid mantiene su cargo como concejala y teniente de alcalde en Albaida del Aljarafe, donde la oposición local presentó las denuncias iniciales. Las autoridades judiciales siguen trabajando para esclarecer los hechos, con especial atención a las pruebas periciales caligráficas y al seguimiento de posibles prácticas similares en otros territorios.
El enchufe en Tragsa de esta concejal investigada no es un error administrativo, sino la expresión de una cultura de impunidad arraigada en las filas socialistas. Mientras se persigue con dureza cualquier disidencia ideológica, los casos de corrupción interna se resuelven con ascensos y colocaciones doradas. Esto genera un efecto corrosivo: los ciudadanos perciben que las reglas no aplican por igual, fomentando el abstencionismo y el descrédito de las urnas.
En un contexto de creciente desconfianza, es imperativo debatir reformas profundas: incompatibilidades estrictas para cargos públicos investigados, fiscalización externa de empresas estatales y fin del clientelismo. La izquierda europea comparte esta tendencia al control de las instituciones; ejemplos en otros países demuestran cómo el populismo estatista termina erosionando libertades.
El caso de Albaida del Aljarafe y Tragsa debe servir como catalizador para exigir responsabilidades políticas y judiciales sin demora.
El psoe parece seguir empeñado en querer manipular las elecciones y con noticias así que salen día a día es muy grave por lo que hay que tomar medidas o nos encontraremos con un nuevo pucherazo.








