La periodista Marta Gómez Montero abandonó Malas Lenguas en directo tras expresar su hartazgo por lo que describió como humillaciones reiteradas. El incidente, ha dejado en evidencia las tensiones internas de la televisión pública y ha reabierto el debate sobre el ambiente laboral y la dirección editorial en los espacios financiados con dinero de todos los españoles.
El suceso imprevisto durante la emisión en vivo de Malas Lenguas en RTVE
En el transcurso de una transmisión en directo del espacio Malas Lenguas, emitido por la radiotelevisión pública, se registró un momento en el que la periodista Marta Gómez Montero, quien participa de forma habitual como colaboradora, decidió retirarse del conjunto mientras las cámaras seguían activas. La colaboradora manifestó su posición con palabras concretas dirigidas al presentador Jesús Cintora: “No me vas a volver a humillar, he aguantado mucho tiempo. Cintora, prefiero comer mierda”.
El desarrollo del episodio muestra que la salida se produjo de forma repentina en mitad del programa. Gómez Montero se encontraba visiblemente afectada en ese instante. El hecho de que ocurriera ante la audiencia en tiempo real convirtió el fragmento en contenido de rápida difusión entre quienes seguían la emisión o accedieron posteriormente a los recortes.
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El programa Malas Lenguas cuenta con un formato de debate en el que intervienen varios participantes junto al conductor. En esta ocasión, el diálogo derivó hasta el punto en que la colaboradora optó por abandonar el espacio físico del plató. Las imágenes difundidas permiten observar la secuencia tal como se produjo ante las cámaras.
Los antecedentes del hartazgo de Marta
Los materiales que han circulado junto al fragmento principal incluyen secuencias previas del mismo programa en las que se observan interacciones entre Jesús Cintora y Marta Gómez Montero. En uno de los vídeos se muestra cómo el presentador respondía cuando la colaboradora intentaba aportar información que no resultaba favorable a determinadas posiciones del gobierno. Estas imágenes se presentan como ejemplos del trato habitual en el espacio.
En un momento concreto captado durante la emisión, Cintora dirigió un comentario hacia la colaboradora con la siguiente expresión: “Es mejor soltar mierda por el culo que por la boca. ¡Tomen nota!”. Según lo registrado en las imágenes, esta frase fue seguida por risas por parte de otros contertulios presentes en el plató.
La colaboradora, en su intervención al abandonar el espacio, hizo referencia explícita a un periodo prolongado de situaciones que ella consideraba humillantes. El episodio del directo no fue un hecho aislado, sino el resultado de una acumulación previa de interacciones en el programa.
El patrón de interrupciones y burlas cuando la información no favorece al gobierno
No se trató de un incidente aislado. Según el relato posterior de lo ocurrido en el plató, Gómez Montero había sufrido interrupciones sistemáticas y comentarios despectivos en intervenciones previas.
Uno de los momentos más señalados fue cuando abordó la corrupción relacionada con el caso de Víctor de Aldama y las tramas vinculadas al PSOE. Al mencionar que el Tribunal Supremo había señalado dificultades para que estos casos salieran a la luz sin estar dentro de las tramas, Cintora la cortó a gritos: “¡Bulos no! ¡Aldama no lo ha sacado a la luz!”. Repitió la advertencia varias veces, elevando el tono.
En otras ocasiones, cuando la tertuliana intentaba matizar informaciones sobre figuras del Ejecutivo o temas como la pareja de la presidenta madrileña, el presentador o colaboradores intervenían con tono burlón o gestos para silenciarla. Ella misma reconoció que había aguantado “por pagar las facturas” y “por sus hijos”, pero que ya no podía más.
Este tipo de dinámicas en un programa de la televisión pública plantea preguntas sobre el pluralismo real que se ofrece a los espectadores. Cuando una voz intenta aportar datos que no encajan con la narrativa oficial, ¿se le da el mismo trato que a las voces afines? El caso de Marta Gómez Montero ilustra cómo estas tensiones pueden terminar explotando en directo.
Los mensajes públicos de disculpa y apoyo emitidos después del programa
Tras la emisión, Jesús Cintora publicó un mensaje en su cuenta de la red social X en el que abordó lo ocurrido. En su declaración, el presentador señaló que en Malas Lenguas existe y existirá espacio para todas las opiniones. Describió a Marta Gómez Montero como una buena periodista y compañera que participa con frecuencia en el programa. Cintora indicó que ya había trasladado sus disculpas de forma privada y que deseaba hacerlo también públicamente por el mal rato vivido. Añadió que mantiene su amistad con ella y que las puertas del programa permanecen abiertas para su regreso.
Posteriormente, José Pablo López, Presidente de RTVE, dirigió también un mensaje público dirigido a la periodista. En su texto, López señaló que las disculpas en privado no bastaban y que por ello procedía a realizarlas de manera abierta. Ofreció un abrazo y se puso a disposición de Gómez Montero para lo que necesitara. Destacó que ambos se conocen desde hace años, la calificó como magnífica profesional y excelente persona, y afirmó que RTVE seguirá siendo un espacio donde su voz y su talento serán valorados.
El hecho de que tanto el presentador como una persona vinculada a la dirección de la cadena optaran por emitir disculpas públicas y mensajes de apoyo contribuyó a que el tema mantuviera presencia en las conversaciones en redes durante las horas siguientes al programa.
El episodio confronta directamente la imagen de pluralidad que RTVE intenta proyectar. Si el ambiente interno castiga o ningunea a quienes aportan perspectivas críticas con el Ejecutivo, el problema no es solo personal: es estructural. Las disculpas, por bien redactadas que estén, no sustituyen a una revisión profunda de cómo se gestionan los debates en los programas públicos. RTVE debe expulsar a Jesús Cintora.
El hecho de que las disculpas llegaran después del revuelo en redes y no de forma inmediata es muy grave. En una televisión financiada con impuestos de todos los españoles, ¿basta con pedir perdón cuando una colaboradora denuncia humillaciones reiteradas? la dirección debe actuar con contundencia porque ya la credibilidad de RTVE es nula.








