Presidencia ha encargado averiguar si la inteligencia dependiente de Defensa retuvo documentos escritos y solo pasó avisos orales a Interior. El movimiento llega tras el choque público entre Margarita Robles y Fernando Grande-Marlaska por el asalto a Ceuta del 30 de julio y apunta a un relato único: salvar al ministro del Interior y al presidente.
La crisis de Ceuta ha dejado de ser solo un fallo de frontera. Es ya una operación interna. Según las últimas informaciones, Moncloa estaría investigando si la inteligencia de Robles ocultó a Marlaska informes clave sobre Ceuta y si parte de los avisos «verbales» se apoyaba en papeles que nunca se remitieron a Interior. El Ejecutivo ha tomado partido. Sánchez sostiene en público que no ve «contradicciones» entre Defensa e Interior; en privado, su equipo apuesta por la versión de Marlaska.
El pulso no es nuevo. Robles y Marlaska se enfrentan desde 2018. Ahora el choque es personal. El titular de Interior sostiene ante Presidencia que algunos informes que alertaban de la oleada no llegaron a su departamento por acción deliberada o negligencia. En Nuestra España ya se ha documentado cómo la frontera de Ceuta quedó expuesta mientras el Gobierno discutía el relato. El objetivo político es evidente: quien se salió del guion paga; quien niega la alerta se queda.

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Avisos orales frente a informes clave sobre Ceuta
La tesis de Presidencia es precisa. Sospecha que existieron más informes por escrito sobre el riesgo de una entrada masiva coincidiendo con la Fiesta del Trono marroquí y que esos textos no se marcaron para su difusión. El entorno de Sánchez indaga entre analistas habituales —sobre todo los destacados en Moncloa— para aflorar algún documento previo al 30 de julio que Interior no recibió.
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Defensa mantiene lo contrario: la información se entregó a Interior, parte por escrito y parte de forma oral, como reconoció Robles en el Congreso, y no se escatimó dato alguno. Fuentes militares explican el hábito de hablar y no firmar: «existe temor a dejar por escrito información que pueda tener connotaciones políticas». Esa costumbre convierte el papel en arma. Si no hay sello, Marlaska puede decir que no hubo alerta formal. Si aparece un folio, el relato oficial se rompe.

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Lo que Robles dijo en el Congreso y la cronología de avisos
El 25 de agosto, en la Comisión de Defensa, Robles afirmó que el CNI y el CIFAS cumplieron y compartieron lo recabado con las Fuerzas de Seguridad y con la Delegación del Gobierno. Detalló la reunión del 27 de julio —Vivas, el delegado Pérez Triano y el CNI— y la del 29: los agentes trasladaron la convocatoria para cruzar al día siguiente, coincidiendo con la Fiesta del Trono, en grupos de redes con hasta 180.000 usuarios. Pidió disculpas por los retrasos.
Ese mismo día Marlaska negó cualquier informe que «atisbara» lo ocurrido. Argumentó que, de haber existido una alerta formal, se habría elevado a las más altas instancias. Presidencia y la Delegación secundaron esa línea.
Lo que dejaría así la secuencia cronológica:
8 de julio. Defensa sitúa aquí el arranque del efecto llamada, ligado a la sentencia del Supremo sobre devoluciones de quien entra a nado. Entre el 12 y el 26 se dispara el goteo por El Tarajal.
Desde el 9 de julio. Fuentes de Defensa citadas por los medios hablan de siete avisos operativos del CNI al ecosistema de seguridad de Ceuta: nota escrita, reunión y teléfono. Hablaban de incremento notable y fenómeno masivo, sin cifrar decenas de miles.
22 de julio. La Razón, con fuentes del CNI, sitúa en esa fecha el conocimiento del grupo «Hijma Kiraj Sebta» («cruce a Ceuta o la muerte»). Un informe policial posterior identifica un WhatsApp con ese nombre el 28. El grupo existió; la fecha exacta de detección no es unánime.
27 de julio. Reunión pública Vivas–Delegación: más de 1.000 entradas a nado en julio y riesgo de colapso del CETI. El mismo día, según fuentes del EMAD publicadas por The Objective, el CIFAS registró en el sistema SC2N una nota que calificaba de «altamente probable» un asalto coincidiendo con la Fiesta del Trono y debió escalar a JEMAD y a Robles.
29 de julio. Último aviso contrastado: convocatoria para el 30 y salto de la cuenta principal por encima de 180.000 seguidores. Lo dijo Robles en el Congreso y lo recogen medios como El Mundo.
Esto dejaría en evidencia que negar «cualquier aviso» choca con reuniones, una nota militar de probabilidad alta y un indicador público de magnitud que la ministra llevó al hemiciclo.

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El Gobierno ha fijado la versión oficial: no hubo informes escritos de inteligencia previos al episodio fronterizo. Investigar ahora si Defensa «ocultó» papeles no aclara por qué Interior no reforzó el perímetro. Sirve para otra cosa: convertir a Robles en chivo expiatorio por haber dicho en sede parlamentaria lo que el relato de Marlaska no admite.
La frontera es competencia de Interior. La ciudad autónoma quedó desbordada. El PP local niega el aviso «en persona» y se suma al tapón institucional. Mientras Moncloa busca un folio que cargue sobre Defensa, la gestión de Sánchez con Marruecos y la presión migratoria sobre Ceuta quedan fuera de foco. El debate no es técnico. Es político: quién puede hablar y quién debe callar para que el presidente no asuma el fallo.








