Un mes después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, Pedro Sánchez ha comparecido en la Cadena SER para sostener que la crisis de Ceuta no se anticipó en su magnitud, que no hay contradicción entre sus ministros y que Marruecos no aparece en ningún informe como responsable. El presidente cifra en unos 70.000 los que cruzaron, afirma que nueve de cada diez ya han salido y anuncia 6.000 plazas. El relato oficial choca con una ciudad que sigue saturada y con un Ejecutivo que ha tardado 31 días en dar la cara.
El jefe del Ejecutivo ha elegido Hoy por Hoy para romper el silencio sobre la crisis de Ceuta, justo antes de comparecer el jueves en el Congreso. Según su versión, «el CNI compartió informes de situación, pero no hubo información que advirtiera de la gravedad de la crisis», en palabras recogidas por la propia Cadena SER . Admite papeles previos del Centro Nacional de Inteligencia y de la Policía Nacional, y al mismo tiempo sostiene que «nadie predijo que íbamos a tener una avalancha de esas características».
Sin embargo ya desveló la prensa que sí, incluso con previsiones de mayor entrada :
Cni aviso julio personas entrar ceuta
La fórmula serviría para cerrar el choque entre Margarita Robles, que sostuvo que el CNI alertó, y Fernando Grande-Marlaska, que negó un aviso de lo que iba a ocurrir. Sánchez dice que «a veces da la sensación de que hay contradicciones y no las hay». Queda, sin embargo, una pregunta política de peso: si había informes de situación y se reforzó el perímetro, ¿por qué una ciudad de unos 80.000 vecinos quedó desbordada? El Gobierno prefiere hablar ahora de filiación, triaje y retornos, no de la ausencia de mando único durante semanas.
Sánchez habla de Ceuta en la radio y deja el Congreso para el final
La secuencia no es menor. La crisis de Ceuta lleva un mes abierta, con miles de personas aún en la ciudad, choque entre ministros y una frontera que el propio Gobierno calificó de «violación» de la integridad territorial. El presidente, sin embargo, no ha elegido primero el hemiciclo. Ha elegido un estudio de la Cadena SER. Allí ha dosificado cifras, ha negado contradicciones y ha ensayado el relato —Marruecos absuelto, el CNI sin alerta de magnitud, Rusia e Israel en los «bulos»— antes de someterse al control parlamentario del jueves.
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No es un detalle de agenda. Es un modo de gobernar. Las preguntas incómodas se aplazan; el argumentario se estrena en un medio afín. El Congreso no es un plató: obliga a réplica, a datos contrastados y a que Robles y Marlaska no puedan quedar en una fórmula de «parece que hay contradicciones y no las hay». Sánchez comparecerá, sí, pero lo hará después de haber fijado el marco en antena. Ceuta no necesita otra entrevista. Necesita explicaciones donde la soberanía se debate, no donde se edita.

Noventa años después se cumplido el análisis de José Antonio Primo de Rivera acerca del triple peligro que acechaba España.
Informes previos y la crisis de Ceuta que «nadie predijo»
Robles y Marlaska no han ofrecido el mismo relato. El presidente zanja el asunto sin publicar esos informes ni explicar qué alertas concretas se trasladaron a Interior y a la Delegación del Gobierno. Asegura que no existió aviso sobre «la magnitud, la gravedad» de lo ocurrido el 30 y el 31 de julio. Esa distinción —hubo papeles, no hubo predicción— es el argumento con el que Moncloa pretende salir del atolladero. También dijo que "No hay ninguna información de las FCSE ni del CNI sobre la participación de las autoridades marroquís. La cooperación con Marruecos es francamente positiva. Ceuta saldrá de esta situación mucho más reforzada"
Mientras tanto, en las calles de la ciudad autónoma persisten tensiones, ataques a patrullas y un clima que Nuestra España ya ha documentado en nuevos ataques a militares por parte de ilegales con piedras en Ceuta. El presidente pide calma y presume de «comportamiento cívico» ceutí. No aclara por qué el Estado tardó casi un mes en articular un mando único.
También contestó a las críticas de no haber abordado el problema de Ceuta por estar de vacaciones: "Yo sé que para parte de la oposición no tengo derecho a tener vacaciones ni a ser presidente del Gobierno. Pero también es mi derecho trabajar y descansar"

Cuatro marroquíes detenidos en Ceuta tras presunto lanzamiento de piedras a militares. Un sargento resulta herido leve en el segundo incidente en días.
Marruecos absuelto y 6.000 plazas a la vista
Sánchez descarta cualquier participación de las autoridades marroquíes: no hay, dice, «ninguna información» de las Fuerzas de Seguridad, del CNI o de servicios extranjeros que «alumbre duda» al respecto. Destaca una «cooperación instantánea» y afirma que, sin Rabat, «esta crisis no se soluciona, se agravaría». Según sus cifras, de unos 70.000 entrantes, nueve de cada diez regresaron al poco; desde el 10 de agosto habrían retornado de forma voluntaria 3.222 personas. Quedan, siempre según Moncloa, en torno a 5.000, de ellos 1.200 menores.
El presidente anuncia que hay 3.300 plazas activadas y que, tras el acuerdo del viernes con la ciudad, «en un muy breve espacio de tiempo» habrá 6.000. Antes de la avalancha había unas 200 plazas para menores; ahora cita 1.200. Añade que la mayoría cruzó «por razones económicas, no por razones humanitarias». Ampliar camas no responde a la cuestión de fondo: quién controla la frontera y por qué una avalancha de esa escala se presenta como imprevisible. El baile de cifras con el Gobierno local —que ha hablado de muchos más permaneciendo en la ciudad— permanece abierto.
El Rey, las concentraciones y el relato de los «bulos»
Sánchez ve «argumentos y razones suficientes» para que Felipe VI visite Ceuta y Melilla, algo que no ha ocurrido desde 2014, y garantiza que «esa visita se hará» cuando «se den las condiciones». También dijo: "El rey lleva reinando más de 20 años. ¿Cuántas veces ha ido el rey a Ceuta y Melilla? No ha ido ninguna vez".
La españolidad de ambas plazas no es un gesto de agenda: es soberanía, como recuerda el Tratado de Wad-Ras y la españolidad de Ceuta y Melilla.
El presidente, atribuye la expansión de «bulos» a redes «asociadas tanto a Rusia como a Israel y a una internacional ultraderechista». Desplaza así el debate desde la frontera y la política de asilo hacia un enemigo exterior.
El PSOE y su posición a las concentraciones civiles del 2 de septiembre
En paralelo, el PSOE ha ordenado a sus cargos no acudir a las concentraciones civiles del 2 de septiembre, al considerar que el PP las usa «en contra del Gobierno» . Ferraz dice estar «con el pueblo de Ceuta», pero prohíbe la foto.








