La lucha contra las llamas que castigan especialmente Ávila, Madrid, Toledo y Castellón se enfrenta a un nuevo y grave obstáculo. Una nueva ola de calor que se instalará a partir de este martes y se mantendrá hasta finales de semana, generando un ambiente propicio para la propagación del fuego. Temperaturas extremas, atmósfera muy seca y una gran estabilidad atmosférica dibujan un panorama que los expertos califican de crítico.
Este fenómeno, que el país arrastra desde finales de mayo, ha secado progresivamente la vegetación. Cualquier chispa puede ahora convertirse en una tragedia de grandes dimensiones. Mientras los equipos de extinción trabajan sin descanso, el Gobierno central, que han priorizado otros gastos, enfrenta críticas por la falta de anticipación y de medios suficientes.
La ola de calor actúa como una olla a presión sobre la Península
El mecanismo es claro. Una estructura anticiclónica muy resistente se sitúa sobre España y funciona como una “tapadera” o una “olla a presión”. El aire se comprime y se calienta todavía más. A esto se suma la entrada de una masa de aire muy cálido procedente del norte de África. El resultado es un disparo de las temperaturas y un agravamiento del riesgo de incendios.
El episodio afectará de forma muy generalizada. Las temperaturas superarán los 40 ºC en amplias zonas del centro y del sur peninsular, y podrían rozar los 45 ºC en el valle del Guadalquivir durante el fin de semana. En el valle del Tajo, donde se concentran algunos de los focos más activos, se rondarán los 40 ºC. La Agencia Estatal de Meteorología emitió el lunes un aviso especial por la llegada de una nueva ola de calor a partir del miércoles. Será la cuarta del año y se prolongará al menos hasta el domingo.
El terreno se ha secado muchísimo en las últimas semanas precisamente por estas sucesivas olas de calor . La vegetación, que en condiciones normales retendría más humedad, se ha convertido en un combustible perfecto.
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.
Mientras se destinan recursos a otras prioridades ideológicas, el monte español queda expuesto a estas olas sucesivas. En este contexto resulta especialmente llamativo el contraste con las decisiones de gasto del Gobierno, como se ha señalado en reportajes previos sobre la insuficiencia de medios aéreos.

Sánchez destinó 340M a una desaladora en Marruecos cuando la flota española de aviones contraincendios apenas alcanza seis o siete operativos.
La regla del 30 se cumplirá en casi todo el interior y complica la extinción
La previsión para esta semana apunta a que se cumplirá la conocida regla del 30, criterio utilizado para evaluar el riesgo de incendios forestales: temperaturas superiores a 30 ºC, humedad relativa inferior al 30 % y rachas de viento de al menos 30 km/h.
La masa de aire que llega será muy seca, dejará la humedad “por los suelos” y estará acompañada de rachas de viento que favorecerán la rápida propagación de las llamas.
El miércoles será de nuevo un día sin precipitaciones, salvo alguna posible tormenta aislada en zonas de montaña del interior oriental. El ascenso térmico continuará en el centro y este de la Península y también en Baleares. El viernes y el domingo se perfilan como los días más calurosos, con máximas de hasta 44 ºC en Córdoba y alrededor de 42 ºC en Toledo, Zaragoza y Ciudad Real. El polvo sahariano y la nubosidad podrían moderar ligeramente el calor, pero no cambiarán el escenario general.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoció el lunes que la jornada del martes era “absolutamente central”, porque a partir del miércoles las previsiones son “realmente negativas”. “Las condiciones climatológicas no son las más favorables”, lamentó. El peligro de incendios se disparará a valores muy altos o extremos en casi todo el país y se mantendrá o incluso irá a peor en los días siguientes. Esta admisión oficial llega cuando ya se han quemado 172.396,10 hectáreas desde comienzos de año, casi seis veces más que las 29.817 registradas en el mismo periodo de 2025.
La falta de una estrategia de prevención seria y la escasez de medios aéreos operativos, agravan el problema. Mientras el Gobierno presume de dispositivos, la realidad sobre el terreno muestra limitaciones que se pagan en hectáreas calcinadas y en riesgo para la población.

Pedro Sánchez presentó en mayo un amplio operativo estatal contra incendios. Dos meses después solicita cuatro hidroaviones a la UE ante la situación actual.
Un balance demoledor y la necesidad de un cambio de enfoque
Con esta previsión, las altas temperaturas seguirán poniendo en jaque a los servicios de extinción durante toda la semana. Las llamas no dan tregua. El calor seguirá siendo intenso en el Mediterráneo y el sur, donde también volverán a ganar terreno las noches tropicales. Meteored indica que esta semana las temperaturas podrían situarse más de 4 ºC por encima de la media en zonas del Pirineo, el valle del Ebro, las depresiones del noreste y el centro-este de Castilla y León.
Las autoridades deben extremar la precaución, pero también es momento de debatir con rigor si las políticas de los últimos años han preparado al país para afrontar estos escenarios o si, por el contrario, han dejado el monte a merced de la siguiente ola. La superficie afectada multiplica por seis la del año anterior. No es solo meteorología. Es también una cuestión de prioridades políticas y de gestión. Mientras tanto, los equipos de extinción siguen combatiendo el fuego en condiciones cada vez más adversas, y la ciudadanía espera respuestas concretas más allá de los avisos meteorológicos.









