Los incendios que asolan Madrid, Ávila y Toledo han obligado a declarar la emergencia nacional y a activar el Mecanismo Europeo de Protección Civil. Mientras países como Portugal, Grecia, Italia y Turquía han desplegado medios aéreos y terrestres desde el primer momento, Marruecos hasta el momento no se ha ofrecido a ayudar a España más allá de un comunicado de “profunda consternación”. La diferencia en la respuesta internacional vuelve a poner sobre la mesa las prioridades del Gobierno y la debilidad de los medios propios.
La solidaridad europea y turca frente a la ausencia marroquí
La magnitud de los fuegos, que han calcinado decenas de miles de hectáreas y han obligado a evacuar o confinar a decenas de miles de personas, llevó al Ministerio del Interior a activar el sistema de ayuda comunitaria. La respuesta llegó con rapidez. Portugal ha enviado el mayor contingente terrestre: más de 130 bomberos y 41 vehículos, entre ellos autobombas, nodrizas y un bulldozer, que ya operan en la zona de Ávila. Grecia aportó dos aviones Canadair CL-415, un aparato de apoyo y una treintena de efectivos. Italia desplazó otros dos Canadair junto con especialistas. Turquía se sumó con dos aviones Air Tractor Fireboss. En total, seis aeronaves extranjeras refuerzan ya el dispositivo español, según confirmó la Comisión Europea.
Esta colaboración se enmarca en el Mecanismo Europeo de Protección Civil y en el sistema RescEU. La Comisión Europea ha subrayado que las operaciones en tierra se benefician además de la información satelital de Copernicus. La ayuda no se limitó a la Unión Europea: Turquía, país no miembro, también respondió de forma inmediata con medios aéreos. El contraste con la posición de Marruecos es evidente. Fuentes del Ministerio del Interior han reiterado que, a fecha de hoy, no consta el envío de efectivos marroquíes. La Embajada marroquí en España se limitó el domingo a expresar “profunda consternación” y solidaridad con las familias afectadas y los servicios de emergencia, sin mencionar ninguna aportación concreta de recursos.
Marruecos dispone de una flota de unos ocho Canadair y en 2025 envió dos aviones que operaron en la Península. Sin embargo, en esta ocasión no se ha producido el ofrecimiento hacia España en forma de aviones ni de personal.

Grecia envía dos aviones Canadair de los cuatro solicitados por España a través del Mecanismo de Protección Civil para combatir los incendios en Madrid y Ávila.
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El Gobierno solo pidió ayuda a la UE y no a Rabat
Es importante precisar un dato que aclara el alcance real de la situación. El Ejecutivo español solicitó formalmente asistencia a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, pero no existe una petición oficial de Madrid a Rabat. Así lo ha confirmado el Ministerio del Interior a EFE Verifica. Por tanto, no se puede hablar de un rechazo formal por parte de Marruecos, porque la ayuda no fue solicitada.
Esta circunstancia no elimina la pregunta política. Si España se encuentra ante la mayor crisis forestal de su historia reciente, con provincias declaradas en emergencia nacional, ¿por qué no se exploró la posibilidad de contar con la flota marroquí, que en el pasado ya había colaborado? La respuesta del Gobierno se limitó al ámbito europeo, mientras el país vecino del sur se limitaba a un mensaje diplomático. La ausencia de una oferta material desde Rabat, pese a disponer de medios, sigue generando comentarios y refuerza la percepción de que la relación bilateral no se traduce en reciprocidad en momentos de necesidad.
Mientras tanto, los trabajos de extinción continúan intensos. Las autoridades piden precaución a la población y recuerdan que la colaboración internacional está resultando clave para intentar controlar unos fuegos favorecidos por el calor y el viento. La ayuda portuguesa, griega, italiana y turca está sobre el terreno; la marroquí, no. Este desequilibrio obliga a reflexionar sobre la capacidad propia y sobre las decisiones presupuestarias de los últimos años. Como ya hemos señalado, el Gobierno de Sánchez pudo adquirir hasta siete aviones contra incendios con los 340 millones entregados en marzo a Marruecos para obras hídricas.

Sánchez destinó 340M a una desaladora en Marruecos cuando la flota española de aviones contraincendios apenas alcanza seis o siete operativos.
En este contexto resulta especialmente revelador recordar que en mayo el presidente del Gobierno presentó con gran solemnidad el dispositivo contra incendios y habló del “mayor despliegue del Estado”. Meses después, la flota operativa de aviones anfibios resultó ser inferior a la anunciada y se tuvo que recurrir a la ayuda exterior. La gestión de los medios propios y la dependencia de la solidaridad ajena vuelven a quedar en evidencia.

Pedro Sánchez presentó en mayo un amplio operativo estatal contra incendios. Dos meses después solicita cuatro hidroaviones a la UE ante la situación actual.
Prioridades políticas y la debilidad de los medios propios
El contraste entre la generosidad europea y turca y la ausencia de oferta marroquí no es un detalle menor. Refleja una política exterior que ha dedicado recursos importantes a proyectos en Marruecos mientras la flota española de hidroaviones muestra carencias operativas. La decisión de activar solo el mecanismo europeo y no solicitar formalmente ayuda a un vecino que posee aviones y ha colaborado en el pasado deja en el aire una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto se ha priorizado la relación bilateral sobre la capacidad real de respuesta ante emergencias nacionales?
La emergencia declarada en Madrid, Ávila y Toledo, y la extensión de los focos a otras zonas como Castellón, demuestran que el problema no es menor. Decenas de miles de hectáreas quemadas, miles de personas desplazadas y un dispositivo que depende en buena medida de aviones y bomberos extranjeros. La colaboración de Portugal, Grecia, Italia y Turquía es un ejemplo de solidaridad que debe agradecerse. La falta de una oferta material por parte de Marruecos, pese a disponer de medios, es un hecho que no puede pasarse por alto.
Mientras se destinan cientos de millones a obras hídricas en el país vecino, la capacidad española de combatir incendios con medios propios resulta insuficiente y se necesita la intervención de seis aeronaves extranjeras y más de un centenar de bomberos portugueses.









