La Policía de Hampshire ha impuesto una orden de dispersión en Portsmouth y avisa de que podrá detener a quien se acerque a la zona donde desembarcaron unos 140 inmigrantes ilegales el domingo, en una embarcación llegada desde el canal de la Mancha. El Gobierno laborista de Andy Burnham condenó como «intimidatorio y propio de matones» a cientos de vecinos que bloquearon calles para impedir la salida de los autobuses. La escena llega dos días después de los cortes en Dover.
Orden de dispersión contra las protestas por la inmigración ilegal
Los agentes, con material antidisturbios, protegieron los autocares que debían llevar a los recién llegados al centro de tramitación de Manston (Kent). Quien ignore la orden de alejamiento «podrá ser detenido», según la policía del condado. Varios oficiales sufrieron heridas leves y algunos vehículos oficiales quedaron dañados. No hubo arrestos inmediatos, pero se abrió una investigación para identificar a los responsables. El patrón es el mismo que en Dover, donde vecinos cortaron los accesos al puerto contra las llegadas irregulares.
El Ejecutivo laborista llama «matones» a quien exige frontera
Downing Street admite el derecho a protestar en paz, pero la ministra Sarah Jones advirtió de que quien «cruce la línea» enfrentará «todo el peso de la ley». Mientras se criminaliza el hartazgo, la comisaria de policía de Hampshire, Donna Jones, reconoció que lo ocurrido es una «llamada de atención» sobre el control fronterizo. Nigel Farage, líder de Reform UK, escribió: «Esta semana Andy Burnham llegó a un acuerdo para desplegar 45 agentes más en las playas francesas. Hoy, una embarcación salió de la bahía del Sena, a 170 millas de Calais, y llegó por primera vez a las playas de Hampshire».
Una ruta más al oeste desborda el relato oficial
La lancha zarpó de Normandía y navegó cerca de diez horas. Londres presume de haber recortado un 43% las llegadas hasta septiembre, pero la primera arribada masiva a Hampshire prueba que las redes cambian de playa cuando aumenta la presión en Calais. Los irregulares serán procesados; a quien protesta se le amenaza con el calabozo. El mismo Gobierno que planea más plazas para ilegales en bases y pisos de Norfolk pide ahora mano dura… contra los británicos. Los vídeos del desembarco en Portsmouth dejan claro el desajuste entre el discurso y la costa.
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