La madrugada del lunes dejó un cadáver en mitad de la calzada en Marbella. Un hombre de 33 años y origen senegalés recibió dos impactos de arma de fuego en el abdomen. Los sanitarios no pudieron hacer nada. El presunto autor se marchó. El suceso vuelve a poner sobre la mesa una evidencia que el Gobierno se empeña en negar: la calle se ha convertido en un campo de tiro mientras Interior recorta presencia y desvía a la Guardia Civil.
Dos disparos en la calzada y una huida hacia Estepona
El tiroteo mortal en Marbella se produjo en el entorno de la calle Pintor Pacheco, a unos metros de Las Albarizas y cerca del puerto de La Bajadilla. Emergencias 112 recibió avisos sobre las 02:15 horas: una pelea, detonaciones y un cuerpo tendido. En un primer momento se pensó en un atropello. Al llegar los equipos sanitarios, la escena cambió: dos heridas de bala a la altura del pecho y del abdomen. El fallecimiento se certificó hacia las 02:20 y se activó el protocolo judicial.
Según fuentes vecinales, la víctima iba acompañada por dos mujeres —su pareja y una hermana—. Testigos señalaron un Seat León que escapó rumbo a Estepona. Otras informaciones apuntan a que tres personas abandonaron la zona en un vehículo. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Policía Nacional de Marbella dirige la investigación. Se barajan un ajuste de cuentas y un posible vínculo con drogas. Todas las líneas siguen abiertas.

Un vídeo muestra una pelea entre jóvenes descritos norteafricanos en una plaza española reabriendo el debate sobre seguridad e inmigración.
El tiroteo mortal en Marbella no es un episodio aislado
La Costa del Sol acumula tiroteos, vuelcos de droga y arsenales intervenidos. En julio, una operación en Málaga halló 36 armas largas, 11 cortas, 11 granadas y munición abundante. Marbella ha dejado de ser solo escaparate turístico: es escenario habitual de violencia armada. El Ejecutivo de Pedro Sánchez y el Ministerio del Interior responden con comunicados y con la misma receta que ha fallado en Ceuta: gestionar la alarma, no cortarla de raíz.
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.

Guido, italiano, fue asesinado por un inmigrante a golpes en Caserta mientras otros miraban. El vídeo revela la brutalidad y la indiferencia.
Falta de agentes mientras Interior desplaza a la Guardia Civil
El tiroteo mortal en Marbella llega cuando las plantillas están mermadas. Respuestas parlamentarias han cifrado en más de 17.000 los puestos de la Guardia Civil sin cubrir. En Cataluña, asociaciones denuncian el vaciado de unidades. En Roquetas de Mar —uno de los municipios andaluces con más carga delictiva— Interior ha ordenado la salida de 180 guardias civiles para sustituirlos por Policía Nacional.
Fernando Grande-Marlaska mantiene el discurso de que la criminalidad baja. Los hechos de madrugada en Marbella dicen otra cosa: un hombre tendido en el asfalto, dos balas y un coche que desaparece. La frontera se ha relajado, las plantillas se adelgazan y la izquierda presenta cada homicidio como un caso puntual.








