Los vecinos de Ceuta han vuelto a alzar la voz. Tras el último reparto de alimentos en la playa del Trampolín, las imágenes muestran restos de envases, cartones y plásticos esparcidos por la arena y el asfalto. Denuncian que Cruz Roja deja basura en un litoral que ya no parece de la ciudad, sino un campamento improvisado sostenido con dinero público.
Así queda la playa del Trampolín cuando termina el reparto
El vídeo difundido por vecinos muestra el estado del arenal al anochecer: montones de envoltorios, restos de comida y materiales de embalaje sobre el suelo.
No es un incidente aislado. El Faro de Ceuta documentó cómo, al concluir la entrega de raciones, grupos de inmigrantes se lanzan a recoger cartones, palés y plásticos. Esos mismos residuos acaban esparcidos o reutilizados para chabolas.
La playa del Trampolín ha sido durante semanas uno de los mayores asentamientos de la crisis abierta a finales de julio. Allí se han llegado a entregar unas 4.000 raciones diarias. Cruz Roja deja basura porque el dispositivo se limita a repartir y marcharse. La limpieza recae después en la Ciudad Autónoma, que ha tenido que interrumpir operativos cuando cientos de personas regresaban al arenal horas después de un desalojo.

Alertó al Ejército por una agresión a una mujer en Ceuta. El detenido, irregular, se justifica: «Es mi mujer. Estoy casado». Ella ya sufría malos tratos.
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Los ceutíes, al final de la cola
Días antes, residentes de la ciudad autónoma ya exigían la salida de la organización. «No tienen vergüenza»: recursos, mantas, comida y asistencia sanitaria para quien cruzó de forma ilegal, mientras hogares con menores, comerciantes y ancianos afrontan inseguridad y abandono.
Esa sensación de postergación no es nueva. En Loma Colmenar el caos nocturno junto al hospital ha obligado a familias a encerrarse. El Ejecutivo de Pedro Sánchez sostiene el dispositivo con fondos extraordinarios —6,5 millones anunciados por Inclusión para que Cruz Roja refuerce comida e higiene—, pero no ofrece a los ceutíes una protección equivalente.

El caos migratorio se desató de madrugada junto al Hospital Universitario. Vecinos denuncian gritos y carreras en plena noche. Mira el vídeo, aquí.
El negocio humanitario y la frontera sin control
La crítica de los vecinos apunta también a las cifras. Según La Gaceta, Cruz Roja ha recibido 3.490 subvenciones por un importe que supera los 645 millones en menos de tres años. Mientras tanto, las comparaciones con la DANA de Valencia, La Palma o los incendios se repiten: la misma entidad que despliega camiones en el Trampolín aparece, a ojos de muchos españoles, lenta o ausente cuando el damnificado es nacional.
Las cifras de menores y plazas en Ceuta han sido objeto de rectificaciones y contradicciones del Gobierno . El resultado práctico es el mismo: una playa convertida en comedor al aire libre, un litoral degradado y una ciudad de 80.000 habitantes que carga con las consecuencias de una política migratoria que premia la entrada irregular.
Cruz Roja deja basura no solo en sentido literal. Deja también la impresión de que el Estado ha subcontratado la frontera a una ONG financiada con dinero de todos, sin exigir orden, higiene ni prioridad a quienes ya residían en Ceuta.








