Una vecina ceutí interrumpió el domingo a una patrulla militar para denunciar una agresión a una mujer en Ceuta. El presunto autor, un marroquí de unos 30 años que permanece en la ciudad en situación irregular, se dirigió a los soldados con una justificación que no deja lugar a dudas: «Es mi mujer. Estoy casado». La víctima, también marroquí e irregular, presentaba lesiones leves y declaró que ya sufría malos tratos en Marruecos.
Una ceutí para al convoy y exige que miren la cara de la víctima
Los hechos ocurrieron la tarde del domingo 23 de agosto en la zona de la desalinizadora. Según El Faro de Ceuta, la pareja había accedido a la ciudad durante las entradas masivas de finales de julio y seguía sin regularizar. La discusión habría partido del entorno familiar de ella, cuyos allegados intentaban ayudarla a permanecer en territorio español. En ese forcejeo, el hombre agredió a su pareja.
Una residente que presenció la escena se plantó ante una dotación del Ejército desplegado en Ceuta y pidió auxilio. En el vídeo difundido por redes se oye con claridad: «La está pegando. Mírale la cara como la tiene». Los militares no actuaron como policía judicial: llamaron a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, que se hicieron cargo del presunto agresor. La mujer fue trasladada a servicios médicos.
El propio clip, grabado desde una moto, muestra el vehículo militar parado en la calzada, a la mujer con hiyab junto a la vecina de vestido oscuro y a los efectivos con boina roja. No hace falta adorno: el matrimonio no es un salvoconducto para golpear.

El caos migratorio se desató de madrugada junto al Hospital Universitario. Vecinos denuncian gritos y carreras en plena noche. Mira el vídeo, aquí.
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«Es mi mujer»: la agresión a una mujer en Ceuta no se borra con el DNI nupcial
Cuando los soldados se acercan, el hombre no niega los golpes. Se parapeta en el vínculo: «Es mi mujer. Estoy casado». Esa frase, recogida en el vídeo, es el núcleo del suceso. En España, el Código Penal no contempla el estado civil como causa de justificación. Pegar a la pareja es delito, se haya celebrado o no una boda al otro lado de la valla.
La víctima, de edad similar a la del detenido, relató a las autoridades que el maltrato no empezó en Ceuta. «Llevaba tiempo sufriendo malos tratos en Marruecos», consignó el periódico local. Es decir: la frontera no ha importado solo personas; ha importado también una relación de violencia previa que aquí se ha reproducido a plena luz del día, delante de vecinos y de uniformes.
El hombre quedó detenido y a disposición judicial. Las lesiones se describen como leves. Eso no convierte el episodio en un «altercado menor».








