Una multitud se concentró en Portsmouth para impedir que las autoridades desembarquen a más de 150 inmigrantes ilegales llegados en una lancha. Los vecinos bajaron a la playa. En el mar, activistas y policía acabaron frente a frente. En tierra, según testimonios que circulan, ya esperaban tiendas de campaña y autobuses de lujo.
El episodio no se presenta como un incidente aislado. Quienes lo documentan sostienen que el recibimiento estaba organizado de antemano y que la ciudad ha respondido saliendo a la orilla. El mismo patrón, afirman, se había visto horas antes en otro puerto.
El intento de desembarco de inmigrantes ilegales en Portsmouth
El desembarco provocó que manifestantes que se oponían a los inmigrantes chocaran con la policía antidisturbios en Portsmouth
La escena recuerda, en otro litoral, la presión que ya sufren ciudades españolas cuando la llegada se da por hecho y la respuesta institucional llega tarde. En Ceuta, sin ir más lejos, los vídeos de invasores que salen de túneles muestran hasta qué punto el control de la frontera se ha convertido en una ficción.
Policía y activistas se enfrentan en el mar
Hay otro vídeo que sitúa el forcejeo dentro del agua
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.
La policía, según la crónica en los medios, empezó a salpicar a los activistas. Estos contestaron del mismo modo. El propósito declarado de quienes estaban en el mar era el mismo que el de la gente en la orilla: bloquear el desembarco.
José Muñiz lo formuló en castellano: «los ciudadanos de portsmouth se ha tirado a la playa a proteger su ciudad». La frase es tosca y directa. No habla de un mitin. Habla de una ciudad que baja a la arena.
Queda fuera de estas piezas si hubo detenciones, heridos o si la lancha llegó a completar la operación. Lo que las imágenes y los textos sí muestran es un cuerpo a cuerpo en el agua entre quienes quieren impedir la entrada y quienes pretenden facilitar el desembarco.
La misma escena que en Denver
Las redes también se hicieron eco de lo ocurrido en otro puerto: Los patriotas que bloquearon el puerto de Denver para impedir la entrada de ilegales, hacen lo mismo esta noche en Portsmouth.
La víspera, en la costa del Canal, ya se había visto a patriotas plantarse contra la inmigración ilegal.
Mientras en España el Gobierno de Pedro Sánchez y el bloque de izquierdas sostienen el relato de la «acogida» y el PP administra la misma frontera con gestos y sin resultado, en Portsmouth la gente ha optado por salir a la playa. El contraste no necesita adorno: cuando el Estado prepara el recibimiento, el vecino acaba en el agua.
La lección para Ceuta, Canarias o cualquier puerto del Mediterráneo es la misma que esas fiestas en campamentos mientras la ciudad se encierra: si la autoridad espera al invasor con logística, la calle acaba haciendo de dique.








