El Gobierno aprobará este martes, en el Consejo de Ministros, la desclasificación de los informes de la crisis de Ceuta. Los documentos relativos a la entrada masiva de unos 80.000 inmigrantes desde Marruecos, los días 30 y 31 de julio, estarán a disposición pública a partir del miércoles. Pedro Sánchez sostiene que ni el CNI ni las Fuerzas de Seguridad le advirtieron de una avalancha de esa magnitud.
Publicar papeles no equivale a rendir cuentas
El presidente se comprometió en el Congreso a difundir «todos los informes, todos», para que «los medios de comunicación y la ciudadanía puedan examinarse por sí solos». Lo dijo el 3 de septiembre, tras semanas de presión política. Fuentes gubernamentales precisan que el expediente abarca avisos policiales y militares de los días previos y posteriores al asalto. El gesto se vende como transparencia. Queda por comprobar si sale íntegro o con partes reservadas: fuentes de Defensa advierten de posibles fricciones con servicios de inteligencia extranjeros si se expone información compartida.

El Cifas y el CNI respaldan la autoría marroquí del asalto a Ceuta. Defensa interceptó órdenes a gendarmes tres días antes. Moncloa lo niega.
Los informes de la crisis de Ceuta, según Moncloa, fueron «rutinarios»
Sánchez afirma haber revisado «todas las notas del CNI y de las Fuerzas de Seguridad» y que «ninguna iba más allá de avisos rutinarios». En la Cámara insistió: no hubo alerta previa sobre «ni la escala, ni la probabilidad de lo que finalmente se produjo». El relato oficial reduce las notas del CENIF del 28 y 29 de julio a un «incremento paulatino» por los espigones y a un «riesgo potencial» que, según el propio texto citado por el presidente, «no puede asegurarse que esto vaya a producirse».

Sánchez defiende su gestión en Ceuta ante el Congreso, apunta al CNI y a la Policía, admite que no hubo avisos y avisa de que la crisis puede repetirse.
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La frontera saltó; el dossier llega después
Hacer públicos los informes de la crisis de Ceuta no devuelve el control de la plaza ni explica por qué Interior y Moncloa reaccionaron cuando el daño ya estaba hecho. El Ejecutivo socialista busca demostrar que «nadie avisó», en lugar de asumir el fallo de una política fronteriza que aísla a España en Europa y deja a Ceuta expuesta a la presión de Rabat. El PP, lejos de exigir una responsabilidad nítida, se ha refugiado en la comisión de secretos. El miércoles saldrán los papeles. La pregunta sigue siendo quién pagó el precio de dejar la frontera sur sin defensa suficiente.

Feijóo y Vivas denuncian en Madrid el abandono de Ceuta, piden una frontera real y señalan a Marruecos. Sánchez, acusado de subordinación a Rabat.








