El Consejo de Ministros del martes volvió a abrir la chequera. Según el recuento de partidas ligadas a la crisis de la frontera sur, el Ejecutivo movilizó 572,5 millones para sufragar la inmigración ilegal en Ceuta y sus efectos sobre servicios, seguridad y economía local. El paquete oficial de choque suma 309 millones hasta diciembre, más avales del ICO. En el desglose no aparece una línea específica para devolver a quienes entraron de forma irregular.
Cientos de millones para acoger; ninguna partida de expulsión
Un mes después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio, Moncloa presentó un real decreto-ley de medidas urgentes. La Razón detalla que esos 309 millones equivalen al 16% del PIB ceutí en cuatro meses y se suman a una línea de avales de hasta 50 millones.
La mayor tajada, 118 millones, va a atención humanitaria: 53,4 millones para alojamiento y atención básica de los que permanecen en la ciudad y 63,6 millones para menores no acompañados. Otros 90 millones cubren el dispositivo de seguridad —74 para las Fuerzas Armadas y el resto en incentivos a Policía Nacional y Guardia Civil—. 80 millones se reservan a empresas, autónomos y rebajas fiscales.
Pablo Cambronero, en The Objective, agrupa esas y otras decisiones del mismo Consejo —ayudas directas a Ceuta y Melilla, obras y suministros, partidas a ONG— y concluye que el total destinado a «sufragar la invasión y sus efectos» alcanza los 572,5 millones. «Es evidente que toda esta marea de ayudas significa a las claras que el Gobierno no piensa expulsar a los inmigrantes ilegales, lo cual habla de la manifiesta debilidad que pagamos todos con nuestros impuestos», escribe.
Esa lectura se sostiene en lo que el decreto sí financia y en lo que no: no hay crédito anunciado para expulsiones. El Estado paga colchones, menús, letrados, desaladora y bonificaciones; no un dispositivo de retorno comparable.
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Un informe policial atribuye a agentes de Marruecos el salto de Ceuta de julio. Marlaska, tarde, exige explicaciones y la Policía detecta perfiles yihadistas.
Menores, ONG y servicios: el presupuesto que asienta la crisis
El ministro Ángel Víctor Torres cifró en 1.612 los menores ya filiados en Ceuta (1.129 tras el 30 y 31 de julio). Sánchez habló el lunes de unos 1.200 que siguen en la ciudad. El crédito de 63,6 millones se suma a 25 millones autorizados la semana anterior. Infancia prevé convenios con entidades y otras comunidades, y habla de trasladar a 500 niñas a la Península; Sánchez insiste en tramitar expedientes en la propia Ceuta.
Esa contradicción alarga la tutela y encarece el sistema, en la misma línea que la presunción de minoría de edad para quien se declare menor de 18 años. Cambronero apunta 710.000 euros a organizaciones como Save the Children y ACNUR. Justicia recibe 4,5 millones para agilizar expedientes; Sanidad, 3,5; Educación, 3,2; la desaladora, en torno a nueve. Son refuerzos necesarios si la ocupación se da por permanente, no si el objetivo es el retorno.
La saturación sanitaria ya se discutió cuando Bruselas y los médicos de Ceuta desautorizaron el relato de Mónica García. Pagar más plazas sin cerrar la frontera es cronificar el problema.

La detención por presunta agresión sexual se habría producido en el Centro Piniers. El presunto agresor llegó con la avalancha de julio. Fiscalía suma 23 casos.
El PSOE firma el cheque y el PP no impone la devolución
El Gobierno presenta el plan como «devolver la normalidad». En la práctica, consolida un mando único que administra la presencia de miles de irregulares junto a infraestructuras críticas, mientras el comercio local —caídas de actividad del 30% al 60% en agosto, según el vicepresidente Carlos Cuerpo— se sostiene con ayudas de 5.000 euros a autónomos y hasta 150.000 a empresas.
El PSOE y sus socios convierten la emergencia en gasto estructural. El PP, que gobierna la ciudad con Juan Jesús Vivas, reclama recursos y no ha forzado en Madrid una ley de expulsiones con plazos, cupos y consecuencias para quien recaiga. La inmigración ilegal en Ceuta se dota; la soberanía fronteriza, no.









