El Consejo de Seguridad Nacional se reunió casi un mes después de la entrada masiva del 30 y 31 de julio y salió con un mando único, un real decreto y una promesa de ampliar el plan de 2022. Lo que no salió de la mesa fue un paquete cerrado de ayudas para las empresas de Ceuta. El vicepresidente Carlos Cuerpo ya había reconocido una caída inicial de la actividad del 30%. La Cámara de Comercio cifra pérdidas de 27,7 millones solo hasta agosto. El Gobierno, en cambio, sí concretó 25 millones para menores.
Un Consejo tardío que declara la emergencia y aplaza el dinero
Pedro Sánchez convocó el órgano 26 días después del estallido, horas antes del primer Consejo de Ministros del curso. El Ejecutivo declaró la situación de interés para la Seguridad Nacional, colocó al frente a Ángel Víctor Torres y anunció una «ampliación extraordinaria» del Plan Integral de Desarrollo Socioeconómico de 2022, que ya ha movilizado 180 millones. Ninguna de esas decisiones fija cuantía, calendario ni instrumento para comercio, hostelería o autónomos.
Cuerpo lo dejó por escrito en términos voluntariosos y vagos: «Se pondrán todos los recursos necesarios a disposición de los ceutíes» y «en los próximos días definiremos medidas inmediatas para mejorar las condiciones del empresariado ceutí». El propio ministerio admite que no descarta «ningún tipo de instrumento», precisamente porque todavía no ha elegido ninguno.
Esa demora no es un detalle administrativo. Llega después de que el presidente calificara lo ocurrido de «ataque» a la integridad territorial, agradeciera la «cooperación» de Rabat y se ausentara gran parte de agosto. El PP local, que preside Juan Jesús Vivas, reclamó el mando único; el PP nacional ha oscilado entre exigir repatriaciones y plantear un confinamiento sanitario. Ni la izquierda en el Gobierno ni la oposición popular han puesto encima de la mesa un plan de frontera con cifras y plazos.
El desplome económico de Ceuta ya está medido por quien abre la persiana
El desplome económico de Ceuta no es una metáfora. Cuerpo explicó que el Gobierno vigila el consumo eléctrico del comercio, la hostelería y los hoteles, y el gasto con tarjeta. «En los primeros días se produjo un desplome de la actividad del 30%», dijo, y añadió que la recuperación posterior es «asimétrica».
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.
La Cámara de Comercio estima 27,7 millones de pérdidas hasta fin de agosto: 7,7 millones por cierres de los primeros días y 10,2 millones por la suspensión de las fiestas patronales, más el turismo que no llega. La Confederación de Empresarios eleva el agujero de agosto a 30 millones y pide moratoria de cotizaciones.
Arantxa Campos, presidenta de la patronal, lo resumió sin adorno: «Como sigamos así es que no vamos a tener empresas a las que ayudar» . Hay chiringuitos que han dado la temporada por perdida. El régimen de la ciudad, ya golpeado por una aduana comercial con Marruecos que apenas opera, no puede sostener otro mes de escaparates bajados mientras el Estado debate organigramas.
Primero el gasto en acogida; las pymes, a la cola
El contraste de prioridades es documental. El Consejo de Ministros sí aprobó 25 millones para atender a menores y financiar traslados a la Península. A esa partida se suman los seis millones ya movilizados para la emergencia humanitaria. Las primeras estimaciones para el comercio, filtradas antes de la reunión, hablaban de unos 15 millones en rebajas fiscales, cotizaciones y ayudas directas, todavía sin decreto.
Esa jerarquía —caja cerrada para la acogida, promesa abierta para quien paga impuestos— encaja con una política que regulariza a gran escala, externaliza el control de la valla a Rabat y, cuando el grifo se abre, responde con ONGs, fondos europeos y un mando político. Quien quiera el detalle de cómo se inflaron las cifras de menores y camas puede leerlo aquí.

El Ejecutivo trabaja en 4.500 camas en carpas para inmigrantes en Ceuta mientras admite más de 2.500 menores, el doble de lo declarado hace dos semanas.
El mismo Gobierno que pide dinero a Bruselas y financia el entramado de acogida lo ha dejado negro sobre blanco. Mientras tanto, en barrios como Loma Colmenar la «normalidad» sigue siendo un caos.

El caos migratorio se desató de madrugada junto al Hospital Universitario. Vecinos denuncian gritos y carreras en plena noche. Mira el vídeo, aquí.
El real decreto encomienda a Economía «los recursos necesarios» para apoyar a las empresas. El papel lo resiste todo. El desplome económico de Ceuta no. Sin liquidez este mes, la estadística del 30% se convertirá en cierres.








