La filtración del grupo Jabaroot no se limita a señalar a Abdellatif Hammouchi como presunto responsable de la avalancha del 30 de julio en Ceuta. El listado de más de 70.000 nombres del espionaje marroquí incluye, según el cruce con la lista diplomática, a cinco miembros de la Embajada de Marruecos en Madrid. El mismo Hammouchi recibió en noviembre de 2025 la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil de manos de Fernando Grande-Marlaska.
La filtración de Jabaroot —más de 70.000 identidades de la DGSN y la DGST— reabre la crisis de Ceuta y deja en evidencia la política de medallas y silencios del Gobierno de Pedro Sánchez. El colectivo sostiene que Hammouchi ejecutó la operación que desbordó la frontera y anuncia nuevas entregas con los nombres de quienes, según su versión, «orquestaron y coordinaron el plan». En paralelo, el cruce de ese Excel con el cuerpo diplomático acreditado sitúa en la misma base a altos cargos de la legación en Madrid. La contradicción es política, no retórica: Interior habría condecorado al hombre que ahora aparece en el centro de las acusaciones.
El presunto cabecilla, premiado hace diez meses
Hammouchi dirige a la vez la Policía marroquí (DGSN) y la inteligencia interior (DGST). Nacido en Taza en 1966, ingresó en 1993 y asume la vigilancia del territorio desde diciembre de 2005; es además asesor de Mohamed VI en terrorismo. En noviembre de 2025, Marlaska le entregó la máxima distinción de la Guardia Civil en un acto privado en la Dirección General, con la presencia de Mercedes González, hoy imputada. Interior justificó entonces el reconocimiento por la «colaboración» en seguridad y antiterrorismo.
Diez meses después, Jabaroot lo sitúa como ejecutor de la avalancha y apunta también a Fouad Ali el Himma, consejero real. El grupo dice disponer de órdenes enviadas a agentes desplazados a Fnideq (Castillejos) antes y durante julio, y habla del conocimiento de «un país grande y otro Estado ficticio». La trayectoria de Hammouchi no es limpia: en 2014 un juez francés le citó en París por denuncias de torturas atribuidas a sus servicios. El Ejecutivo socialista, sin embargo, siguió tratando esa cooperación como un activo.

Jabaroot publica datos de 70.000 presuntos agentes del espionaje marroquí y anuncia las órdenes de quienes coordinaron el asalto masivo a Ceuta el 30 de julio.
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Interpol le dio su máxima distinción en Marrakech
El mismo noviembre de 2025, al cierre de la 93ª Asamblea General de Interpol en Marrakech, Hammouchi recibió la más alta condecoración de la organización. El acto, el 27 de noviembre, quedó registrado por Medi1TV Afrique: el presidente saliente, Ahmed Naser Al-Raisi, le impuso la distinción ante delegaciones de los Estados miembros (vídeo). Interpol la presentó como reconocimiento a su papel en la cooperación policial y en la lucha contra el crimen organizado transnacional.
La secuencia es la que el Gobierno no explica. Primero la Gran Cruz española, después la medalla de Interpol, después Ceuta. Quien hoy aparece señalado por Jabaroot como pieza central del desborde lucía, apenas ocho meses antes del 30 de julio, el aval de Madrid y el de la policía internacional. La izquierda europea sigue hablando de socio fiable; las imágenes de Marrakech muestran hasta qué punto esa tesis se convirtió en liturgia.
El espionaje marroquí en la Embajada de Madrid
The Objective identifica al menos cinco acreditados en la lista: Adil El Alami, Khalid Lahsaini, Tarik Sabil, Thami Belcaid y Al Amir al Alam. El Alami es el número tres de la embajada, detrás de Karima Benyaich y Khalid Atlassi; nació el 16 de diciembre de 1980, aparece reclutado en 2007 y llegó a Madrid en septiembre de 2023 como ministro plenipotenciario. Lahsaini, número cinco, figura nacido el 4 de julio de 1984, reclutado en 2009 y destinado a la capital desde el 5 de septiembre de 2024.
Sabil, Belcaid y Al Alam habrían ingresado en inteligencia en 2007. Belcaid es agregado de Interior y comisario de la DGSN, acreditado desde septiembre de 2021 —con una etapa previa bajo el Gobierno de Mariano Rajoy— y conocido de la Policía española. Albares actualizó la lista diplomática el 31 de julio, un día después de la avalancha. Son el 15% de los acreditados. Jabaroot resume así su tesis: la migración hacia Europa, «empezando por España, es un plan oficial marroquí».
El Congreso vota si Sánchez comparece por la crisis de Ceuta. Robles y Marlaska se contradicen sobre el aviso del CNI y el presidente viaja a Andorra.
Medallas, tapaderas y un Gobierno que no pregunta
La gravísima cuestión no es solo quién aparece en un Excel. Es que el PSOE habría convertido la frontera en un asunto de gestos mientras el PP no ofreció durante años una doctrina distinta de subordinación a Rabat. Belcaid ya visitó en 2012 la Escuela de Policía de Ávila con Ignacio Cosidó. La izquierda europea sigue hablando de «socio fiable»; Marlaska entregó la Gran Cruz a quien ahora los hackers presentan como pieza central del desborde.
La autenticidad plena de cada ficha no está verificada de forma independiente, y Rabat atribuye a Jabaroot vínculos con Argelia. Eso no borra el dato institucional: cinco nombres de la embajada coinciden con el listado y el jefe de ambas agencias lucía una condecoración española. El aparato vecino estaría operando con inmunidad diplomática en Madrid. Quien premia al presunto cabecilla y acredita sin escrutinio no puede pedirle al lector que llame a esto cooperación.








