¿Quién iba a imaginar que un simple meme de internet podría llenar una plaza entera de adolescentes gritando, riendo y moviéndose de formas imposibles? Este pasado viernes por la tarde, la zona frente al Corte Inglés de Nuevos Ministerios se transformó en un escenario improvisado donde cientos de jóvenes se dieron cita para una de las primeras batallas de farmear aura celebradas en la capital. El ambiente era de pura euforia, con una media de edad que rondaba los 16 y 18 años, y con móviles grabando cada segundo de la acción.
Todo comenzó de forma espontánea para muchos. Personas que pasaban por allí, como Máxima, una vecina del barrio de Chamberí, se detuvieron sorprendidas ante el círculo de gente. “Vivo cerca y al verlo pensé que esto tenía que ser eso que los chavales llaman farmear aura”, explica entre risas. Había visto algo similar en Instagram, pero verlo en vivo le resultaba casi surrealista. Tras preguntar a varios asistentes, entendió que se trataba de “hacer un poco el tonto”, una mezcla de gestos exagerados y referencias a videojuegos y tendencias digitales.
La definición no anda lejos de la realidad. Según Naiara, una de las organizadoras y juezas del evento, la competición consiste en derrochar carisma, estilo y presencia a través de movimientos sacados de trends de TikTok pensados para generar vergüenza ajena. ¿El objetivo? Acumular “aura”, esa especie de puntos imaginarios que miden lo cool o carismático que resulta alguien en ese momento. Quien más aura farmea, gana. ¿No es fascinante cómo un concepto tan abstracto puede unir a tanta gente?
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Cómo funciona realmente una batalla de aura y por qué arrasa entre los adolescentes
La mecánica es sencilla pero adictiva. Dos participantes se enfrentan dentro de un círculo rodeado de público. Realizan coreografías, gestos o referencias a memes populares como el “six-seven” o el “mewing”, y esperan la reacción de la multitud. “Básicamente es coger varios memes, hacerlos y que la gente te los grite”, cuenta Will, uno de los espectadores. Si logras que todos te ovacionen, sumas puntos. Si tropiezas o fallas, puedes perder miles de ellos de golpe. Él mismo aplica el término en su día a día: vacilar a alguien te da aura, pero si se te cae el móvil… ¡estás a menos diez mil!
Niki y Kartova, dos amigas llegadas desde Aranjuez, acababan de terminar su turno cuando las entrevistamos. Admiten que se pusieron un poco nerviosas por la cantidad de gente, pero se lo pasaron genial. “Hemos venido aquí para esto”, dice Niki. Alrededor, los gritos y las risas no cesaban. Un concursante con la cara cubierta hacía una chilena y se tiraba al suelo, mientras su rival respondía con un cruce de piernas a toda velocidad. “Esto es surrealista”, comentaba una espectadora entre risas con su grupo de amigas.
La puesta en escena también cuenta mucho. Cualquier disfraz o accesorio sirve para llamar la atención. Había pingüinos, plátanos, setas, Spidermans e incluso un dinosaurio. Rubén llegó vestido de dino después de ver el anuncio en redes y animarse a venir con sus amigos. Para él, farmear aura es hacer un movimiento que haga que todo el mundo piense “qué guay eres”. Nat, otra participante, entró en el círculo a bordo de un carrito de la compra y pasó a la siguiente ronda. “La experiencia ha sido perfecta, hemos farmeado mucha aura”, afirma llena de energía. Vino “por las risas” junto a sus amigos. ¿Quién no querría unirse a algo tan espontáneo y divertido?
La mayoría de los asistentes se enteraron del evento de la misma forma: deslizando en Instagram o TikTok. Juan Pablo estaba pasando el rato en su móvil cuando le salió la convocatoria. Acabó yendo a animar a sus amigos, que finalmente participaron. Will resume el poder de estas tendencias: “La cantidad de gente que puede aglomerar este tipo de memes, la cultura de internet es impresionante”. ¿No es asombroso cómo una pantalla puede convertir un meme en una fiesta callejera real?

En un contexto donde las ideologías progresistas promueven toda clase de
Organizadores, influencers y el verdadero motivo detrás de la reunión
Basil y Naiara, los responsables de organizar esta batalla, reconocen que su intención era simplemente divertirse y disfrutar de la tarde. “Es un meme, no vas a hacer esto en 30 años”, bromean. Ambos coinciden en que la batalla busca generar vergüenza ajena, pero con un propósito claro: hacer reír a la gente. Todo iba según lo previsto hasta que apareció el influencer conocido como Kappah. Cuando desveló su identidad, se desató la locura. Muchos jóvenes salieron corriendo detrás de él y la plaza quedó casi vacía durante unos minutos. “Ahora se ha liado todo con su aparición, pero el evento está siendo interesante”, comenta Basil con una sonrisa.
Más allá de la competición, el evento tiene un lado social que no pasa desapercibido. Will, al ser preguntado sobre las posibles críticas, lo tiene claro: “Para una vez que los jóvenes salen a la calle, a dar una vuelta, aunque sea para hacer esto, está bien. Están socializando y no quedándose en casa”. La respuesta más repetida entre los asistentes cuando se les pregunta por qué están allí es sencilla: “Por las risas”. ¿No es reconfortante ver que, en medio de tanta digitalización, los adolescentes todavía buscan encontrarse cara a cara?
Máxima, la vecina que se topó con la escena por casualidad, quizá siga sin tener del todo claro qué significa exactamente farmear aura. Pero para los cientos de jóvenes que llenaron la plaza desde las 19.00 horas, no hacía falta ninguna explicación profunda. El objetivo era pasarlo bien, reírse, grabar videos y, de paso, acumular un poco de ese aura tan codiciado. El fenómeno, que nació en las redes y ha saltado a la calle, demuestra una vez más el poder de convocatoria de la cultura de internet. Y, sobre todo, recuerda que a veces las mejores tardes de verano se construyen con gestos absurdos, disfraces ridículos y muchas ganas de compartir el momento.
Al final, mientras el sol se iba poniendo sobre Nuevos Ministerios, la plaza seguía llena de risas y gritos. Algunos ya preparaban la siguiente ronda, otros repasaban los videos grabados y muchos simplemente disfrutaban de estar juntos. ¿Será esta solo una moda pasajera o el comienzo de algo más grande? Por ahora, lo único seguro es que farmear aura ha conseguido sacar a centenares de jóvenes de sus habitaciones para vivir una experiencia tan digital como humana. Y eso, en estos tiempos, ya es una victoria en sí misma.








