La dirección federal del PSOE ha pedido a sus cargos que no acudan este miércoles a las concentraciones por Ceuta convocadas por la FEMP. Ferraz las considera un acto partidista contra Pedro Sánchez. Pese a esa consigna, una decena de alcaldes socialistas y el propio PSOE de Ceuta han anunciado que saldrán a la calle en solidaridad con la ciudad autónoma.
Ferraz tilda de partidistas las concentraciones por Ceuta
La Federación Española de Municipios y Provincias, que preside la popular María José García-Pelayo, convocó actos ante los ayuntamientos el 2 de septiembre a las 20.00 horas, tras visitar la ciudad. Siete formaciones del organismo, todas salvo el PP, denunciaron que la convocatoria se adoptó de forma unilateral. El PSOE envió a sus alcaldes un comunicado en el que afirma que la decisión se tomó «de forma unilateral, sin acuerdo y vulnerando el funcionamiento democrático» de la FEMP, y que busca «ir en contra del Gobierno de España».
Ferraz reforzó el mensaje con una circular interna: los actos serían partidistas y solo pretenderían «atacar» a Sánchez. La portavoz de la Comisión Ejecutiva, Montse Mínguez, insistió en que hace falta «serenidad, cooperación y una política de altura» y sostuvo que, «cuando se convoca, se busca la unanimidad». A los regidores que desoyen la línea los llamó «versos sueltos», aunque el partido no prevé apercibimientos ni expedientes.
Esa disciplina de aparato choca con una ciudad que, un mes después de la entrada masiva de 80.000 inmigrantes a finales de julio, sigue tensionada. El Gobierno cifra en 5.000 los que permanecen; las autoridades locales elevan la cifra a casi 10.000. El Ejecutivo promete devolverlos a Marruecos.

Sánchez niega contradicciones en la crisis de Ceuta, exonera a Marruecos, admite informes del CNI y anuncia 6.000 plazas un mes después de la avalancha.
Recibe la verdad en tu correo, sin filtros.
Únete a más de 5,000 lectores que ya reciben nuestras investigaciones y análisis diarios directamente en su bandeja de entrada.
Alcaldes socialistas rompen la consigna de no salir
El alcalde de León, José Antonio Díez, fue de los primeros en confirmar su asistencia a un acto «de la sociedad civil». «Voy a estar allí y creo que no hago nada extraño con estar presente y apoyar al pueblo ceutí», declaró. Y añadió: «Lo importante aquí es que hay que alejarse del partidismo que hacen algunos partidos políticos y lo que hay que demostrar es una altura de Estado».
Le seguirán, entre otros, José Román Guerrero (Chiclana), Darío Moreno-Lerga (Sagunto), Antonio Rodríguez Osuna (Mérida), José María Ramírez (Almendralejo), Sandra Izquierdo (Tacoronte), Gustavo Cuéllar (Moguer) y Cristina de los Arcos (Espartinas), la primera en desmarcarse. Varios cambiarán la hora para no coincidir con la FEMP. En Mérida, el alcalde leerá un manifiesto pactado con el resto de grupos. En Espartinas se ha convocado a mediodía, con un vídeo de la concejala ceutí Gema Gamir. Moguer mantiene las 20.00 horas. También habrá actos en Benamejí, Íllora y Grazalema.
El PP convierte la federación municipal en trinchera; el PSOE responde con una orden de ausencia. Ni uno ni otro colocan a Ceuta por encima del cálculo de partido. En Andalucía, según fuentes socialistas, más alcaldes sopesan sumarse por la cercanía con las ciudades autónomas, sin presentar el gesto como un pulso abierto a Ferraz.
El PSOE de Ceuta dice estar «al lado» de la gente
La Comisión Ejecutiva Regional del PSOE de Ceuta comunicó a su militancia que acudirá a la movilización del 2 de septiembre. «Somos socialistas y somos ceutíes, y no existe ninguna contradicción entre ambas cosas», escribió. Asegura que la decisión responde a «una realidad estrictamente local» y «no supone discrepancia alguna» con la dirección nacional ni con el Gobierno. Reconoce el «hartazgo, la preocupación y el malestar» de la ciudadanía y recuerda que «la defensa de Ceuta y la exigencia de soluciones no son patrimonio de ninguna sigla».
Esa doble lectura —lealtad formal a Sánchez y presencia en la calle— ilustra la grieta. Mientras Ferraz pide no acudir a las concentraciones por Ceuta, quien vive la crisis a pie de barrio no puede sostener el relato de que solidarizarse es atacar al presidente. La discrepancia de cifras sobre quienes siguen en la ciudad, ya abordada en esta información, y la convivencia diaria con miles de llegadas irregulares, descrita también aquí, explican por qué la consigna de boicot suena a abandono.








