
La reciente invasión de Ceuta, que alcanzó su clímax entre el 30 y 31 de julio pasados, no fue un evento espontáneo ni el simple resultado de mafias migratorias. Con una cifra estimada de entre 50.000 y 60.000 personas cruzando la frontera, este episodio ha sido identificado como una operación de guerra híbrida diseñada desde las más altas esferas del poder marroquí. Tras esta "romería" de ciudadanos desesperados (no se olvide eso) parece que se esconde una compleja lucha de poder entre facciones del Majzén, la influencia de una figura en la sombra y la creciente debilidad de la institución monárquica.
Diversos informes de inteligencia y analistas señalan a Fouad Ali El Himma como el cerebro detrás de la instrumentalización de los flujos migratorios. El Himma, consejero real y amigo íntimo de Mohamed VI, es conocido como el "virrey". Su poder es estructural: controla redes de inteligencia, seguridad y administración territorial, actuando como un "ministro del Interior en la sombra".
Se atribuye a El Himma el uso deliberado del descontrol fronterizo para cumplir tres objetivos estratégicos: Debilitar al Gobierno actual de Aziz Akhannouch. Demostrar que el control real del Estado reside en el Palacio y no en el Ejecutivo. Reforzar al partido PAM de cara a las elecciones legislativas de septiembre de 2026.
La pelea de los dos partidos: RNI vs. PAM
La crisis de Ceuta ha servido como escenario para la encarnizada pelea entre los dos pilares del bloque monárquico: el Agrupamiento Nacional de los Independientes (RNI) y el Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM).
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Aunque ambos son leales a la Corona, representan sectores muy distintos: el RNI (El partido de los negocios). Liderado por el primer ministro Aziz Akhannouch, es la formación de la gran burguesía, los industriales y tecnócratas. Su enfoque es el neoliberalismo económico, la gestión eficiente y el pragmatismo empresarial, por su parte el PAM (El partido de los notables): Fundado por el propio El Himma en 2008, que nació como un contrapeso al islamismo político. Se apoya en notables rurales y élites regionales, defendiendo un reformismo social y la laicidad moderada.
La maniobra de El Himma en Ceuta buscó erosionar al RNI, proyectando la imagen de un gobierno incapaz de ofrecer futuro a sus jóvenes, obligándoles a huir del país justo después de que Akhannouch presumiera de crecimiento industrial y estabilidad, al igual que Mohammed VI en la celebración del aniversario de su coronación, a la que, en plena crisis acudieron ministros con tan poca dignidad como Luis Planas.
Aziz Akhannouch representa el rostro del "capitalismo de amiguetes" en Marruecos. Siendo una de las mayores fortunas del país (la segunda después de la del rey), con intereses masivos en hidrocarburos y energía, ha sido acusado reiteradamente de corrupción y conflictos de intereses, aunque eso en Marruecos es una redundancia. Su poder político se ha fusionado con su imperio económico, lo que le ha valido el odio de una población afectada por la desigualdad y la falta de oportunidades.
La avalancha migratoria ha supuesto un golpe demoledor para su imagen. Mientras su gobierno reivindica inversiones extranjeras y desarrollo, la huida masiva de ciudadanos demuestra, en la práctica, el fracaso de sus políticas sociales. Ante este desgaste, Akhannouch ya ha anunciado que no concurrirá a las próximas elecciones, siendo sustituido por un testaferro de su confianza.
La crisis ha puesto de manifiesto la debilidad de Mohamed VI. El contraste fue "demoledor": horas después de que el monarca pronunciara un discurso por el 27º aniversario de su llegada al trono presentando un país estable y próspero, miles de marroquíes arriesgaban su vida para abandonarlo.
La salud del rey y su disminución de la actividad pública han dejado un vacío de poder que figuras como El Himma han aprovechado para actuar al margen de los canales institucionales. Marruecos aparece hoy como un estado débil, cuyo sistema depende excesivamente de una sola persona y cuya estabilidad es más aparente que real. La dependencia de estrategias híbridas (como el uso de la migración como arma) es, paradójicamente, un síntoma de su incapacidad para sostener un poder sólido frente a desafíos económicos y sociales internos.
Hay que dejar claro por mucho que no les interese a determinados discursos que hoy por hoy Marruecos, quitando acciones como esta de guerra hibrida tiene muchísimo más que perder en un enfrenamiento con España, adonde dirige la mayoría de sus exportaciones y es el país del que más importa, incluidas armas.
Opiniones exteriores

La mala baba de algunos a los que este enfrentamiento coge de rebote, como el ministro de exteriores israelí, empeñado en dar la razón al gobierno español, que no tiene en cuenta que la mayoría de los españoles siente simpatía por los israelitas, aunque no sean los que más gritan. Favorece además las actitudes antisemitas de una minoría.
Donald ha sido muy previsible (a estas alturas se le ve mucho el plumero). Sobre los congresistas republicanos que piden la descolonización de Ceuta y Melilla solo tengo que decir que lo más probable es que estén pidiendo más dinero, al igual que los repugnantes personajes que conforman el lobby marroquí en España, que lo único que hacen es apoyar la bochornosa actuación del gobierno y sus corifeos, que han estado en la tajada aunque, como siempre, sin acabar de enterarse de la mitad de la movida. Sin participación española, la que haya sido (más que probable la de los servicios de inteligencia), es imposible entender lo que ha pasado.
A izquierda y derecha ha habido movimientos de histeria, pero entra dentro de lo normal. Aparte del aguerrido de plástico Alvise, desesperado por hacerse notar y empeñado en hacer el ridículo, los partidos patriotas han salido en defensa de España como les corresponde y la izquierda, que hay que recordar que o forma parte del gobierno o le apoya, ha arrimado el ascua a su sardina, como es habitual con mas morro que un oso hormiguero. Lo de siempre, muy aburridos. Ni siquiera el pico de oro (catalán) de Silvia Orriols ha dicho nada interesante. Los partidos de centro derecha, PP y VOX, han hecho el ruido justo y en su estilo, que hoy no comentamos por ser principio de vacaciones.
Finalmente señalar que este es otro fracaso-desastre de las políticas comunistas del gobierno español, que ha cavado hacia abajo para salir del agujero. Y también la situación desesperada de la juventud en Marruecos que puede ocasionar un tremendo cambio del panorama político marroquí.

El Partido Nacional Rifeño denuncia el chantaje migratorio de Marruecos en Ceuta y exige a España no ceder ni financiar al régimen que usa a jóvenes como arma.








