Pedro Sánchez ha definido este miércoles la entrada masiva en Ceuta como un ataque híbrido y ha asegurado que «este Gobierno no acepta chantajes». En Mañaneros 360, el presidente negó que Marruecos condicione su gestión el mismo día en que se publican los informes sobre lo ocurrido el 30 y 31 de julio. Admitió, un mes después, que el Estado no se anticipó.
Un ataque híbrido que no atribuye a Rabat
Ante Jesús Cintora y Esther Palomera, el jefe del Ejecutivo sostuvo que lo sucedido en la ciudad autónoma —más de 70.000 entradas en 48 horas— fue un ataque híbrido, pero rechazó que las autoridades marroquíes dirijan su política. «Este Gobierno no acepta chantajes», afirmó, y añadió que España «no se somete al chantaje de nadie». No es la primera vez que explica Ceuta en un estudio y no ante el Congreso. El relato deja en el aire quién organizó el asalto y por qué la frontera cedió.
Autocrítica tardía: «no se previó» la avalancha
«Sin duda, autocrítica», reconoció. Señaló dos fallos: cómo se prepara España ante un ataque híbrido y cómo Ceuta y Melilla afrontan la «diferencia brutal» de renta a un lado y otro de la valla. Insistió en que «no se previó la llegada masiva de migrantes». Anunció 180 millones para reforzar el perímetro y pasar de unas 1.000 plazas de acogida a 6.000. La cifra llega cuando los informes que el Gobierno prometió desclasificar ya están sobre la mesa.
El Rey irá a Ceuta «en fechas próximas»
Sánchez avanzó que Felipe VI visitará Ceuta y Melilla «en fechas próximas» y reivindicó que el Ejecutivo estuvo «al pie del cañón» en agosto. La ciudad sigue sin normalidad. Llamar ataque híbrido a lo ocurrido y negar al mismo tiempo el chantaje de Rabat no cierra el debate: lo reabre.
Culpa a la derecha del frenazo a la ley de nietos
En la misma entrevista, Sánchez se revolvió contra la suspensión cautelar del Tribunal Supremo sobre el voto en el CERA de quienes obtuvieron la nacionalidad por la ley de nietos. Acusó a la derecha de que «expanden bulos en favor de pucherazos» y pidió al alto tribunal que aclare la cuestión «antes de 2027». El Supremo ya ha congelado ese voto salvo exilio acreditado. Invertir la carga —presentar como bulo lo que un tribunal ha parado— es la línea del Gobierno, no la prueba de que el censo no se estuviera alterando.
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Rabia con las fotos de La Mareta: «pseudomedios»
Preguntado por el contraste entre Ceuta y sus vacaciones, Sánchez reivindicó que estuvo «al pie del cañón» en agosto y cargó contra quienes documentaron su estancia en la residencia real de Lanzarote: «Había pseudomedios sacándonos fotos». OKDiario El desprecio no borra el calendario: la avalancha fue el 30 y 31 de julio y el presidente siguió el veraneo previsto en La Mareta. Llamar ataque híbrido a lo ocurrido, negar el chantaje de Rabat y tildar de «pseudomedio» al que publicó las imágenes es la misma operación: descalificar al mensajero cuando el hecho ya está fotografiado.
Admite el ataque y niega el chantaje
La síntesis de la entrevista es la que adelantan los medios: Sánchez ya admite un ataque híbrido en Ceuta, pero insiste en que Marruecos no le está chantajeando. Los avisos previos, dijo, solo reflejaban un «ligero pico» de cientos de entradas, no decenas de miles. Defendió haber trabajado «internamente y con Marruecos», cifró en «alrededor del 90%» los retornos y preguntó qué habría hecho otro Gobierno: «¿Se hubieran liado a tiros con menores incluidos?». Actuar «sobre pruebas, no sobre indicios» es su fórmula. El problema es el encaje: si fue un ataque híbrido contra una ciudad española, alguien lo ejecutó. Negar el chantaje de Rabat el mismo día en que salen los papeles no desactiva esa pregunta. La deja en el aire.









