La dirigente de Alternativa para Alemania, Alice Weidel, ha afirmado con rotundidad que su partido está dispuesto a abandonar Schengen si llega al Gobierno. En una entrevista concedida a la televisión pública alemana ZDF, Weidel explicó que la medida serviría para evitar que “gente como la de Ceuta” termine instalada en territorio alemán. La declaración se produce semanas después de la entrada masiva de inmigrantes irregulares en la ciudad española y pone de nuevo el foco en el fracaso de las políticas de fronteras abiertas impulsadas por gobiernos de izquierda en Europa.

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AfD se prepara para abandonar Schengen y recuperar el control
“Lo vamos a cerrar. Nos vamos a retirar de Schengen para que gente como la de Ceuta no pueda venir aquí. Este acuerdo tiene que acabar”, declaró Weidel en la entrevista. Según la líder de AfD, las fronteras alemanas permanecen abiertas y cualquiera puede entrar. “Las mujeres tienen miedo de salir a las calles. Hay ataques con cuchillo por todas partes”, añadió, antes de comprometerse a devolver a todos los sirios residentes en el país, estimados en 1,3 millones.
Estas palabras llegan tras las declaraciones que la propia Weidel formuló a finales de julio, cuando la avalancha en Ceuta todavía estaba en pleno desarrollo. Entonces ya advirtió que el destino probable de muchos de esos inmigrantes era Alemania y que, si era necesario, habría que suspender el espacio Schengen. La reiteración de la amenaza demuestra que el partido no considera el episodio un hecho aislado, sino la consecuencia lógica de años de laxitud migratoria en el sur de Europa.
El precedente de Ceuta y la responsabilidad de las políticas de izquierda
La crisis de finales de julio, con decenas de miles de entradas irregulares en pocas horas, evidenció la incapacidad de las autoridades españolas para proteger la frontera exterior de la Unión Europea. Weidel ya había señalado entonces que las autoridades españolas contabilizaban decenas de miles de cruces ilegales y que la avalancha no cesaba. El mensaje es claro: cuando un gobierno socialista prioriza la regularización masiva y debilita los controles, el problema no se queda en Ceuta. Se exporta al resto del continente.
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En este sentido, conviene recordar que las mismas políticas que facilitaron el episodio ceutí han sido defendidas durante años por el PSOE y por formaciones de izquierda en Europa. Mientras tanto, partidos como el PP han preferido gestos retóricos antes que una ruptura real con el marco de Schengen. La consecuencia es que Alemania, país de destino preferente, se ve obligado a plantearse medidas drásticas.

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Un debate europeo que no se puede seguir posponiendo
La posición de Weidel no es un simple eslogan. Refleja una realidad que muchos gobiernos de centro-derecha continúan negando: el espacio Schengen, tal como funciona hoy, no puede sobrevivir a oleadas migratorias sin control. Italia ya planteó la suspensión temporal de España y otros países del norte de Europa compartieron la preocupación. AfD, al anunciar que abandonará Schengen si llega al poder, está obligando a debatir abiertamente lo que hasta ahora se discutía solo a media voz.
Mientras en España se sigue minimizando la gravedad de lo ocurrido en Ceuta y se insiste en discursos de “gestión humanitaria”, en Alemania se habla ya de recuperar soberanía fronteriza. La diferencia de enfoque es evidente. Quien defiende fronteras abiertas como valor absoluto no podrá quejarse después cuando otros países decidan cerrar las suyas.








